Escocia decide en las urnas su independencia del Reino Unido

Este jueves todos los ciudadanos del Reino Unido, la UE o la Commonwealth residentes en Escocia y mayores de 16 años responderán una pregunta directa: “¿Debería Escocia ser un país independiente?”

A pocas horas de la apertura de las urnas en Escocia para el referéndum en que se decidirá si sigue formando parte del Reino Unido o por el contrario se convierte en una nación independiente, las últimas encuestas –no existe jornada de reflexión para esta consulta- muestran una ligera ventaja para el “No” a la independencia –un 52% frente a un 48% para el “Sí”- pero por un margen tan estrecho, que de hecho es visto por los partidarios de la independencia como una esperanza de victoria, teniendo en cuenta que cuando se convocó el referéndum los partidarios de la desvinculación con Londres apenas superaban el 30%.

De hecho los sondeos más recientes, hechos públicos el martes, confirman el continuo ascenso del “Sí”, que sube tres puntos respecto a encuestas anteriores y podría beneficiarse del voto indeciso y especialmente de los más jóvenes, que parecen mayoritariamente partidarios de la independencia y además son más reacios a hacer públicas sus opiniones en los estudios sociológicos.

No está claro tampoco cuántos son los indecisos y qué voto depositarán finalmente en el referéndum; algunos estudios los sitúan en torno al 23%, mientras que otros los colocan por debajo del 10%. En cualquier caso el avance del “Sí” en las encuestas es evidente y muchos lo atribuyen a una campaña excesivamente alarmista de los partidarios del “No”, y los indecisos podrían tener el futuro de Escocia en sus manos. Puede incluso que muchos de ellos no quieran desvelar su voto, y si se tiene en cuenta además el margen de error habitual en cualquier encuesta, la diferencia entre una u otra opción en la consulta del jueves podría ser cuestión de unas pocas decenas de miles de votos.

El referéndum en el que se decidirá si Escocia abandona la Unión de la que ha formado parte durante más de 300 años no supondrá en cualquier caso una separación inmediata. Habrá un período de transición y tendrá que redactarse una nueva Constitución para el país. La idea del Partido Nacional Escocés –que ganó las elecciones en 2011 con la promesa de convocar la consulta- es proclamar oficialmente la independencia el 26 de marzo de 2016. Londres ya ha prometido ampliar la autonomía escocesa en caso de que el “No” logre triunfar.

Las urnas estarán abiertas el jueves desde las 6:00 hasta las 20:00 hora local (8:00 y 22:00 CET), aunque se prevé que los resultados no comiencen a conocerse hasta bien entrada la madrugada del viernes.

La comunidad musulmana, partidaria del “Sí”

En un referéndum como éste en el que muchos inmigrantes podrán votar, y con una diferencia tan reducida entre las dos opciones, los expertos coinciden en que su voto puede ser absolutamente decisivo a la hora de decantar la balanza en uno u otro sentido. Y aunque pueda sorprender a algunos, los estudios parecen confirmar que la gran mayoría de la comunidad musulmana de Escocia, formada por unas 77.000 personas –de las cuales unas 30.000 viven en Glasgow, la mayor ciudad escocesa- apoyan la opción independentista.

Las razones son varias, pero hay quien asegura que hasta dos de cada tres musulmanes residentes en Escocia votarán “Sí” en la consulta del jueves. Para encontrar los motivos de este apoyo hay que irse a lugares como la Mezquita Central de Edimburgo –la capital de Escocia- en cuyo restaurante la gran mayoría de sus clientes ni siquiera son musulmanes; es un ejemplo de lo que para muchos miembros de esta comunidad es un ejemplo de convivencia e integración en la sociedad escocesa, una integración que consideran muy distinta de la que se da en el resto del Reino Unido.

Así lo cree Zahid Ali, un miembro de la comunidad musulmana local que ha estado haciendo campaña a favor del “Sí”. “Soy un escocés, Escocia es mi hogar”, asegura en declaraciones a la agencia de noticias Anatolia. “Creo que la sociedad escocesa acepta más a los musulmanes” asegura, recordando el pasado colonial del Reino Unido como otra de las razones por las que muchos musulmanes apoyan la independencia. “Siento que Escocia no está unida a los valores colonialistas de Reino Unido. Hay menos sangre en la bandera escocesa que en la británica” añade, expresando una idea que parece estar en la mente de muchos en Escocia.

Otra razón para los musulmanes parece ser un mayor distanciamiento con respecto a las políticas de Londres en temas como la guerra en Irak o Palestina, cuestiones en las que el gobierno escocés ha mostrado una posición muy diferente, criticando abiertamente la ofensiva en Gaza y pidiendo un embargo de armas contra Israel. “Si ocurre cualquier problema con respecto a la comunidad musulmana, el primer ministro (escocés) Alex Salmond está dispuesto a reunirse con nosotros enseguida”, afirma Ali.

Esas diferencias entre la forma que tienen de ver a los musulmanes en Londres o en Edimburgo no se refieren únicamente a la política exterior; también es una cuestión referida a la postura ante temas como la inmigración, lo que rápidamente trae a la memoria la creciente xenofobia en la sociedad británica que explica el surgimiento de grupos de extrema derecha como la English Defence League o el British National Party. Los escoceses son considerados por los musulmanes sin embargo más tolerantes en este sentido.

Otros miembros de la comunidad musulmana, sin embargo, no lo tienen tan claro y votarán por el “No” en el referéndum del jueves. En muchos de ellos ha calado el mensaje de la campaña contra la independencia que clama que una Escocia independiente será más pobre y sufrirá dificultades económicas: una perspectiva que para los más pesimistas llevaría a muchos escoceses que ahora se muestran tolerantes a culpar a los inmigrantes –y por extensión a la minoría musulmana- del paro y otros problemas.