Erdoğan desafía a la diáspora armenia a presentar sus pruebas sobre el genocidio

El presidente turco acusó a Armenia y su diáspora de explotar el dolor sufrido por los armenios en la Guerra Mundial para atacar a Turquía, e insistió en que sean los historiadores quienes determinen si hubo un genocidio.

El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan retó el jueves a la diáspora armenia a presentar pruebas que demuestren definitivamente si existió un genocidio contra los armenios cometido durante los años finales del Imperio Otomano, hace ahora un siglo.

Diáspora armenia: nuestros documentos están aquíCualquier documento que tengáis vosotros, traedlo”, dijo el Presidente de la República durante un acto celebrado en Estambul para la inauguración de una exposición sobre la I Guerra Mundial -en la que los otomanos se enfrentaron a las potencias europeas de Francia, el Imperio Británico y Rusia- coincidiendo con la conmemoración en Turquía del primer centenario de la batalla de Galípoli.

Erdoğan acusó a la diáspora armenia de mantener una campaña durante años cuyo único propósito es “instigar odio hacia Turquía en cualquier parte del mundo” bajo el pretexto de que los otomanos cometieron un genocidio contra los armenios; unos esfuerzos que –aseguró- se han intensificado ante la proximidad de los actos en recuerdo del centenario de ese supuesto genocidio, que tendrán lugar el próximo 24 de abril en la capital Armenia, Ereván.

“El propósito de esta campaña contra Turquía es tratar a nuestro país como un enemigo, no mantener vivo el dolor de los armenios”, dijo Erdoğan, quien en 2014 se convirtió en el primer mandatario en reconocer el “dolor común” sufrido por turcos y armenios durante la caída del Imperio Otomano coincidiendo con su derrota en la Guerra Mundial.

El presidente turco volvió una vez más a insistir en el ofrecimiento que Turquía lleva años haciendo a Armenia y su diáspora para poner en común todos los documentos de la época y que sean historiadores y expertos internacionales e imparciales quienes determinen lo que ocurrió realmente entre el gobierno de la “Sublime Puerta” y sus ciudadanos armenios; una propuesta que –recordó Erdoğan- a la que nunca han respondido Armenia y su diáspora, a los que acusó además de emplear “sobornos, presiones y métodos inmorales” para instigar a otros países contra Turquía, que por su parte ha abierto al público “millones de documentos clasificados de sus archivos” para poder “encontrar la verdad” sobre los hechos ocurridos hace un siglo, insistió Erdoğan.

“Como en cualquier época de la Historia, se sufrieron dolores y tragedias durante los años de la Gran Guerra. Pero los armenios no fueron los únicos que se vieron afectados”, aseguró el presidente turco. “En el mismo período ocurrieron las mayores masacres contra los musulmanes en los Balcanes y el Cáucaso… En Anatolia, hubo cientos de miles de personas que resultaron atacadas por los armenios, tantas como armenios fueron atacados”, añadió.

Armenia y su diáspora defienden la tesis de que un millón y medio de armenios murieron entre 1915 y 1917 durante los años finales del Imperio Otomano -en plena I Guerra Mundial-, asegurando que las autoridades otomanas del momento establecieron un plan determinado para exterminar a la población armenia del imperio en lo que consideran fue el primer genocidio de la Historia. Desde entonces la diáspora armenia ha estado ejerciendo una notable presión a través de sucesivas campañas en varios países para pedir que sus parlamentos reconozcan oficialmente la existencia del genocidio armenio, lo que para Turquía supondría además el pago de cuantiosas indemnizaciones y la devolución de propiedades. Hasta ahora sin embargo apenas una veintena de países de todo el mundo han reconocido oficialmente la existencia del genocidio armenio.

Por su parte Turquía no niega que miles de armenios murieran en aquella época, pero rebaja su número a unos 300.000 y asegura poseer documentos que demuestran que al menos un número mayor o igual de turcos y otros ciudadanos musulmanes del antiguo Imperio Otomano murieron a manos de los armenios, que se alzaron contra el gobierno central de Constantinopla (luego llamada Estambul) en medio de la Guerra Mundial con ayuda de Rusia, con el objetivo de establecer en la Anatolia Oriental lo que los nacionalistas armenios llamaban «la Gran Armenia».

Ankara así mismo niega que esas muertes fuesen producto de un plan determinado -algo necesario para que se puedan definir como «genocidio»-, sino que se produjeron a consecuencia de las luchas y las deficientes condiciones de vida durante aquellos caóticos años finales del Imperio Otomano; Turquía ha pedido además en numerosas ocasiones que se aleje un debate que debería ser histórico del ámbito político, y ha propuesto la creación de una comisión internacional e imparcial de expertos e historiadores que examine todos los documentos existentes sobre este asunto, y cuya decisión Turquía acataría. Armenia ha rechazado sin embargo una y otra vez la creación de una comisión de este tipo.