Erdoğan anuncia el contenido del nuevo paquete de reformas democráticas en Turquía

El primer ministro turco presentó el lunes un amplio paquete de medidas que incluyen entre otros la enseñanza en kurdo, más derechos a las minorías étnicas y religiosas, y cambios en la ley electoral y en las restricciones al uso del velo.

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan presentó el lunes en rueda de prensa, tal y como había anunciado días atrás, el nuevo y esperado paquete de reformas democratizadoras que su partido AKP tiene previsto presentar para su aprobación ante la Asamblea Nacional Turca, una vez la cámara retome su actividad el 1 de octubre.

El anuncio fue hecho ante los periodistas en la sede de la Oficina del Primer Ministro en Ankara y traducido al inglés y al árabe. Erdoğan subrayó ante todo que este nuevo paquete de reformas era el resultado del largo camino iniciado por su gobierno tras su llegada al poder en 2002, así como un paso vital para detener el derramamiento de sangre en el país.

El primer ministro añadió además que “no es el primero ni tampoco el último” grupo de enmiendas destinadas a consolidar la democracia en el país, reconociendo que las medidas presentadas el lunes no abarcaban todos los problemas del país y no contentarían a todos. Según Erdoğan estas reformas “impulsarán la independencia de nuestro país” y las libertades democráticas y situarán a Turquía “entre las naciones modernas”.

Las reformas más importantes presentadas el lunes por Erdoğan incluyen el fin de las restricciones para el uso del pañuelo o “velo islámico” en las instituciones públicas del país, con excepción del sistema judicial –seguirá vetado para jueces y fiscales- la policía y el ejército, o la posibilidad de que los alumnos reciban educación en su lengua materna en idiomas distintos del turco (kurdo, laz, circasiano, etc) en instituciones y colegios privados, aunque no en el sistema educativo público como demandaban los nacionalistas kurdos.

Otras medidas importantes a destacar entre las muchas presentadas el lunes por el mandatario turco y líder del AKP son –como ya se esperaba- la restauración de los nombres originales de varias poblaciones , distritos y provincias (muchas de ellas adaptadas del kurdo al turco en las últimas décadas), así como cambios en la ley electoral que permitirán el libre uso de otros idiomas distintos del turco por parte de los partidos políticos y que abren la posibilidad a rebajar la actual barrera electoral del 10% -para que un partido político pueda entrar en el parlamento turco- hasta el 5%, según sugirió el propio Erdoğan.  Hay también cambios importantes en las libertades y derechos de reunión y manifestación de los ciudadanos, así como en la posibilidad de que estos participen en partidos y organizaciones políticas.

Además de estas reformas, muchas de ellas destinadas a satisfacer viejas demandas del nacionalismo kurdo, se introducen también medidas concretas destinadas a ampliar los derechos de las minorías religiosas y étnicas del país, incluyendo la comunidad cristiano ortodoxa y la comunidad gitana, o penas más severas a la hora de perseguir los delitos relacionados con el odio o la discriminación por razones religiosas, raciales o étnicas.

No hay sin embargo entre las medidas anunciadas el lunes planes para la esperada reapertura del seminario greco-ortodoxo en la isla de Halki, ni cambios significativos en los derechos de la minoría religiosa aleví, que según el gobierno se anunciarán más adelante.

Erdoğan dio las gracias durante su comparecencia a los soldados y miembros de las fuerzas de seguridad caídos durante tantos años en la lucha contra el terrorismo, subrayando que las nuevas medidas iban destinadas a poner fin a esta lacra y a hacer una Turquía más fuerte de cara al futuro, pese a reconocer sus carencias.

“No es racional esperar que este paquete abarque todos los problemas del país, aunque nos gustaría hacerlo”, subrayó el primer ministro turco, recordando todos los obstáculos y problemas superados por su partido en los últimos años. “Este paquete no es el primero y no será el último de este tipo de reformas”, declaró Erdoğan, añadiendo que en Turquía la idea de un Estado que asimila a sus ciudadanos y hace oídos sordos a las demandas de su pueblo ha llegado a su fin.

“Este paquete no es resultado de una negociación”, dijo Erdoğan en referencia a las conversaciones retomadas desde finales del año pasado con el grupo terrorista PKK. “Es resultado de las demandas de los ciudadanos. Nuestra referencia ha sido los derechos humanos internacionales, la legislación de la Unión Europea y los trabajos de la Comisión de Sabios (puesta en marcha por el gobierno durante el proceso de paz)”, aseguró.

“El mayor obstáculo hacia las reformas en Turquía es la oscuridad del 27 de mayo”, subrayó el mandatario turco refiriéndose al primer golpe de Estado sufrido por el país el 27 de mayo de 1960, cuando el primer ministro Adnan Menderes y tres de sus ministros fueron ahorcados tras un juicio militar.  “Los paquetes (de reformas) tienen soluciones sorpresivas, pero los problemas no son una sorpresa. Los problemas que se abordan en el paquete son los que han estado presentes (en Turquía) desde la fundación de la República”, destacó.

El primer ministro turco tuvo también palabras para la oposición, a la que pidió colaboración para apoyar y sacar adelante estas reformas que consideró vitales para el futuro del país. “No es fácil hacer reformas cuando el bloqueo se ha convertido en una forma de hacer política”, declaró Erdoğan, pidiendo a los partidos de la oposición que dejen de suponer un obstáculo frente a los cambios en Turquía. “Aquellos que durante los últimos 11 años (de gobierno del AKP) han estado denunciando que Turquía está siendo dividida, van a hacer lo mismo hoy… Ya lo veréis”.

El pronóstico de Erdoğan de hecho tenía su eco de hecho el domingo, cuando el líder de la formación nacionalista MHP Devlet Bahçeli declaraba durante una reunión con miembros de su partido que el paquete de reformas a anunciar por el primer ministro pretendía dividir a Turquía y representaba una “traición” contra el país, arremetiendo una vez más contra un proceso de paz –que el MHP ha rechazado desde el principio- que según Bahçeli responde a los dictados de Abdullah Öcalan, el líder histórico del PKK que cumple cadena desde 1999 en la isla-prisión de İmralı.