El presidente turco advierte contra la actuación de la policía en las manifestaciones

Abdullah Gül recordó que es deber de las fuerzas del orden evitar caer en provocaciones y usar la fuerza de forma apropiada, en referencia a la actuación de la policía en varias protestas durante los últimos días.

 

El presidente turco Abdullah Gül afirmó el miércoles en unas declaraciones recogidas por la prensa turca que la policía debería emplear la fuerza “de forma sabia y apropiada” cuando se enfrenta a manifestaciones, en medio de la polémica por la actuación policial durante una manifestación organizada el domingo contra la demolición del emblemático Cine Emek en Estambul, en la que participaron actores y cineastas de renombre nacional e internacional.

“Es requerimiento de una actuación profesional usar la fuerza en incidentes sociales de forma sabia y apropiada cuando sea necesario”, declaró Gül, quien además hizo hincapié en que las fuerzas del orden deben evitar “caer en trampas de grupos ilegales, que usan la resistencia contra la policía como una forma de entrenamiento”.

La policía turca dispersó el domingo con gases lacrimógenos y cañones de agua a presión una protesta organizada el domingo por las calles de la emblemática Avenida İstiklal de Estambul en contra de las obras de demolición de un antiguo cine teatro de la ciudad. Pese a las advertencias de que la marcha no había sido autorizada, la multitud intentó romper la barrera policial para acceder a la calle donde se encontraba el edificio, y algunos grupos se enfrentaron con piedras a los agentes, que respondieron con material antidisturbios.

La actuación policial motivó que la Fundación de Estambul para la Cultura y el Arte (İKSV), organizadora del Festival Internacional de Cine de Estambul, emitiera un comunicado condenando el uso desproporcionado de la fuerza contra artistas y cineastas que participaban en una protesta en defensa de la “memoria cultural de Estambul”. El ministro del interior turco, Muammer Güler, anunció esta semana que se llevaría a cabo una investigación para determinar si había habido excesos en la actuación de los agentes.

Batalla campal en Silivri

Las palabras de Gül han sido interpretadas también como una respuesta a los graves sucesos acaecidos el lunes durante una de las últimas sesiones del juicio contra la trama golpista conocida como “Ergenekon”, cuando cientos de personas participaron en una protesta que se tornó violenta y en la que la policía antidisturbios tuvo que actuar con dureza para impedir que los manifestantes superaran la barrera y accediesen al juicio, que se celebraba en la prisión de Silivri, a las afueras de Estambul.

La acción estuvo organizada por varios diputados del partido kemalista CHP –el principal partido de la oposición en Turquía- así como otros partidos y organizaciones nacionalistas y de izquierda. Los diputados del CHP accedieron además a la sala del tribunal e interrumpieron el normal funcionamiento de la sesión, lo que obligó al juez a aplazarla hasta el jueves 11. Los hechos han motivo reacciones de condena de juristas y del primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, mientras la fiscalía ha abierto una investigación contra los parlamentarios.

Estos incidentes son una repetición de otros que ya ocurrieron el pasado diciembre, cuando miembros de la gendarmería turca tuvieron que contener a cientos de manifestantes en otra sesión del mismo juicio, que también tuvo que ser aplazada. Los participantes en la protesta, que defendían la inocencia de los encausados y acusaban al gobierno de orquestar un juicio político, habían sido convocados como en los sucesos del lunes por el CHP, el Partido de los Trabajadores (İP) –una formación comunista muy minoritaria en Turquía- y la Asociación de Pensamiento Atatürkista (ADD), de orientación nacionalista.

Ergenekon es una red criminal clandestina ultranacionalista que fue descubierta a raíz del hallazgo en 2007 en un barrio de Estambul de un depósito de municiones, que destapó toda una trama en la que aparecieron implicados políticos, académicos, periodistas, funcionarios y antiguos miembros del ejército, y que supuestamente planeaba llevar a cabo una serie de atentados y acciones para sembrar el caos y el desorden en el país y forzar una intervención del ejército que expulsase del poder al gobierno del partido AKP, que gobierna en Turquía desde su primera victoria en las urnas en 2002.