Mahmud Ahmadineyad visitará Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador en un tour de cinco días por Sudamérica en busca de nuevas alianzas ante sus crecientes tensiones con Occidente.
El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad inició el domingo una gira por el continente sudamericano que le llevará a visitar cuatro países de la región en un intento por buscar nuevas alianzas fuera de sus fronteras ante la creciente presión de las potencias occidentales por su controvertido programa nuclear, que Estados Unidos y sus aliados consideran que persigue la creación de una bomba atómica pese a los desmentidos de Teherán.
La primera parada de su gira por Sudamérica será Caracas, a donde Ahmadineyad llegará a última hora del domingo para reunirse con el presidente venezolano Hugo Chávez. Seguidamente el martes llegará a Nicaragua para entrevistarse con el recién elegido presidente del país, Daniel Ortega, para a continuación visitar Cuba y concluir su gira de cinco días en Ecuador.
Los cuatro países que forman parte de la gira del mandatario iraní tienen en común precisamente su distanciamiento de Estados Unidos, un hecho que el propio Ahmadineyad resaltó poco antes de partir desde Teherán en unas declaraciones recogidas por la agencia de noticias iraní Fars, diciendo que todos ellos «resisten la opresión» de Estados Unidos y comparten «un punto de vista anti-imperialista».
«Latinoamérica es una región que el régimen opresor (Estados Unidos) ve como si fuera su patio trasero en el que puede hacer lo que quiera. Pero hoy día el pueblo ha despertado y actúa de forma independiente», dijo el presidente iraní, que se refirió además a Chávez como «un héroe que lucha contra la opresión» y dijo de Daniel Ortega que lideraba una revolución «similar a la revolución iraní». También tuvo similares palabras de elogio para los «líderes revolucionarios» de Ecuador y Cuba resaltando su lucha contra la influencia estadounidense en la región.
Los cuatro países implicados en esta gira del presidente iraní por Sudamérica han mantenido crecientes contactos en los últimos años con Irán con viajes de sus líderes a Teherán para fomentar las relaciones tanto diplomáticas como económicas con el régimen iraní. Antes de iniciar su viaje, Ahmadineyad apostó por intensificar esos lazos y anunció la firma de varios acuerdos con todos ellos.
Prueba del interés de Teherán en este tour para establecer nuevas relaciones comerciales más allá de su esfera de influencia que le permitan hacer frente a las crecientes sanciones económicas por parte de Occidente es el séquito de ministros que acompaña a Ahmadineyad, que incluye carteras como las de comercio, minería o energía.
Sin embargo uno de los grandes ausentes en este viaje es Brasil, principal potencia emergente de la región, pese a que en el pasado el ex presidente Luda da Silva mantuvo buenas relaciones con el régimen iraní e incluso buscó la mediación en la disputa nuclear con Occidente con la colaboración de Turquía. A juicio de algunos analistas esto podría ser un indicativo de un mayor distanciamiento de la nueva presidenta brasileña, Dilma Rousseff, con respecto a las políticas de su predecesor en el cargo, adoptando una postura más prudente ante las crecientes tensiones de Irán con Estados Unidos y sus aliados.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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