El grupo terrorista inició el miércoles el proceso de repliegue de unos 1.500 de sus miembros armados hacia sus refugios en las montañas del norte de Irak. La retirada completa durará entre 3 y 4 meses.
El grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) comenzó el miércoles la retirada de unos 1.500 de sus militantes de territorio turco hacia sus campamentos en las montañas Kandil del norte de Irak como parte del proceso de negociaciones de paz con el gobierno de Ankara, en medio de nuevas controversias sobre el proceso.
Considerado como la primera fase de las negociaciones de paz entre el PKK y el gobierno turco del partido AK, lo que a priori constituye un paso hacia el fin de la lucha armada del PKK que ha dejado tras de sí unos 40.000 muertos en casi tres décadas ha desatado nuevas tensiones políticas en el país, con el partido nacionalista kurdo BDP advirtiendo al primer ministro Erdoğan de que será responsable del fracaso de la iniciativa mientras los nacionalistas turcos del MHP arremetían contra las negociaciones “ilegales” con el PKK, incluido en la lista de organizaciones terroristas por gran parte de la comunidad internacional incluyendo la Unión Europea y Estados Unidos.
Por su parte el primer ministro turco insistía el martes en declaraciones a la prensa desde Ankara tras una reunión con miembros de su partido en que los terroristas del PKK deberían dejar sus armas antes de abandonar Turquía, un punto en el que parece mostrarse inflexible y que ha motivado ya fricciones tanto con el BDP como con el líder del PKK en el norte de Irak, Murat Karayılan, que ha descartado cualquier medida en este sentido.
“Su anuncio de la fecha, etc, este tipo de cosas, está mal. Quiero decir, que si vas a hacer algo, entonces no hay necesidad de anunciar una fecha, esto y aquello”, dijo Erdoğan criticando a Karayılan por haber anunciado una fecha para la retirada. “Los principios de esto son marcharse (de Turquía) y entregar las armas. Ellos sabrán en cualquier caso cómo irse de dónde sea, y cómo entraron en primer lugar”.
El premier turco criticó también a los medios de comunicación que habían publicado mapas con las supuestas rutas de retirada de los miembros de la organización armada de territorio turco hacia las montañas del norte de Irak fronterizas con Turquía. “Cómo se irán o cuándo se irán es cosa suya”, subrayó Erdoğan. Sobre esta misma cuestión, el ministro del interior Muammer Güler dijo a los periodistas que no debían mostrar el 8 de mayo como si de una fecha extraordinaria se tratase, puesto que las fuerzas de seguridad turcas seguirían cumpliendo con sus obligaciones como cualquier otro día.
Advertencia seria del BDP
Las primeras advertencias desde el nacionalismo kurdo llegaron por parte de los dos copresidentes del BDP. Gültan Kışanak se refirió a las operaciones militares llevadas a cabo en 1999 durante un proceso similar tras la captura de Öcalan que acabó con la muerte de cientos de miembros del PKK, y avisó “muy abiertamente” de que algo similar sería extremadamente peligroso. “Consideraremos al gobierno responsable de cualquier operación militar (contra el PKK)”, dijo la co-presidenta del BDP, considerado por muchos en Turquía como el brazo político del PKK.
El también co-presidente de la formación nacionalista, Selahattin Demirtaş, declaró por su parte que estimaba que el repliegue del PKK de suelo turco duraría entre tres y cuatro meses, teniendo en cuenta el territorio a cubrir y que se usarían las mismas rutas de entrada desde el norte de Irak. Demirtaş se hizo eco también de los temores y advertencias de su colega de partido, pero añadió que a su juicio el actual gobierno había tomado una serie de medidas administrativas para prevenir hechos similares a los de 1999.
Reacciones del MHP
Desde el lado opuesto, por parte del líder nacionalista turco Devlet Bahçeli, llegaron también reacciones en línea con la rotunda oposición que su formación MHP (Partido del Movimiento Nacional, tercera fuerza política de la Asamblea Nacional Turca) ha mostrado sobre las negociaciones en curso entre el gobierno y el PKK.
“Qué tipo de rendición supone cerrar los ojos ante la marcha de miembros de una organización terrorista, diciéndoles adiós con la mano?”, dijo Bahçeli el martes ante miembros de su partido, calificando el proceso de ilegal y de “crimen constitucional”. El político turco criticó también los planes para redactar una nueva Constitución que deje atrás la surgida tras el golpe de estado de 1980.
El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan respondió a las palabras de Bahçeli recordando que las negociaciones con Abdullah Öcalan –líder histórico del PKK que cumple cadena perpetua desde 1999- no son “nada nuevo” y que anteriores contactos se llevaron a cabo con el conocimiento de todos los partidos políticos de la época, incluyendo el propio Bahçeli y su partido MHP.
“Si Bahçeli asegura que no sabía nada de esas negociaciones, entonces se trata de una situación muy seria, porque él era el líder del gobierno (de coalición) en ese tiempo. Así que, ¿qué hacía si no tenía conocimiento sobre las negociaciones (con el PKK)? Y si lo tenía, ¿por qué no reaccionó entonces como lo hace ahora?”, se preguntó Erdoğan.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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