Continúa la polémica por el recibimiento a los miembros del PKK

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan anunció que se había pospuesto la rendición prevista de un grupo de militantes del PKK procedentes de Europa después de la enorme polémica.

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan anunció que se había pospuesto la rendición prevista de un grupo de militantes del PKK procedentes de Europa después de la enorme polémica suscitada en toda Turquía por la bienvenida ofrecida por el partido pro-kurdo DTP a los 34 miembros de la organización armada que se entregaron la semana pasada en un puesto fronterizo con Irak.

«Los acontecimientos durante la llegada del primer grupo han creado una crisis de confianza y hemos pospuesto por ahora la llegada del grupo procedente de Europa», anunció Erdoğan en declaraciones hechas a los periodistas a bordo de su avión rumbo a Pakistán, donde realiza estos días una visita oficial para ofrecerle al país centro-asiático cooperación económica y ayuda en la lucha contra el terrorismo, en un momento en que el gobierno de Islamabad se enfrenta a una dura contra-ofensiva de los talibanes.

El primer ministro turco indicó que su gobierno había decidido «tomarse un descanso» tras realizar varias consultas sobre la cuestión, y que más adelante tras su regreso a Turquía se tomaría una decisión sobre cómo continuar el proceso. En principio estaba previsto que el grupo de militantes del PKK procedente de Europa llegase a Turquía este miércoles 28 de octubre.

Miembros del gobierno turco y de la sociedad civil han criticado con gran dureza el recibimiento organizado por el partido nacionalista kurdo DTP a los 34 militantes del PKK refugiados en las montañas iraquíes que se rindieron a las fuerzas de seguridad turcas el pasado miércoles, según un plan previamente acordado como gesto de apoyo a la iniciativa democratizadora pro-kurda del gobierno del AKP.

Miles de personas se congregaron en la Plaza Batıkent de la ciudad suroriental de Diyarbakır -gobernada por el AKP- para dar la bienvenida a los 34 miembros del grupo terrorista, que fueron trasladados desde el puesto fronterizo hasta Diyarbakır en un autobús fletado expresamente para la ocasión por el DTP. A su llegada a la ciudad fueron recibidos como héroes por los seguidores del DTP, que corearon eslóganes a favor del PKK y de su líder histórico (encarcelado y cumpliendo actualmente cadena perpétua), Abdullah Öcalan, en presencia de varios líderes del partido, incluído su co-presidente Ahmet Türk.

A raíz de este suceso, la Corte Suprema de Apelaciones ordenó al día siguiente la puesta en marcha de una investigación contra el DTP por «actos inconstitucionales», precisamente cuando el DTP ya se encuentra actualmente sometido a un proceso de investigación que podría determinar su ilegalización por presuntos vínculos con el PKK, algo que los dirigentes del partido niegan a pesar de las numerosas voces y hechos que parecen confirmar lo contrario.

Las críticas a este «recibimiento» organizado por el DTP no tardaron en llegar desde todas partes, principalmente desde el gobierno, inmerso en un delicado proceso que hiere no pocas sensibilidades en Turquía tras 30 años de ataques terroristas del PKK y que condenó las celebraciones como un grave error que podrían traer repercusiones en la llamada «iniciativa kurda». El presidente turco Abdullah Gül y el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan criticaron la «recepción» dada a los militantes del PKK, mientras que la oposición culpó al ejecutivo del AKP de haber convertido a los terroristas en «héroes».
 
«Son acciones provocativas. No puedo aprobar tales iniciativas por parte de quienes no han podido entender el valor de estos acontecimientos en un momento en que buscamos la paz y el fin del derramamiento de sangre», dijo el Presidente Gül a la prensa durante una conferencia de prensa desde Kazajistán, donde se encontraba de visita oficial. El primer ministro Erdoğan se mostró por su parte también furioso por el exagerado recibimiento: «Quiero advertir a aquellos que empeoran el proceso, que no pueden conseguir nada con esta política», dijo Erdoğan, agregando que semejantes celebraciones habían sido una falta de respeto a un asunto altamente sensible para muchos turcos. Aunque ni Gül ni Erdoğan mencionaron directamente al DTP, según la prensa turca sí hicieron llegar sus quejas al partido pro-kurdo a través del ministro del Interior, Beşir Atalay, que se está encargando de dirigir la iniciativa pro-kurda del gobierno.
 
Por su parte el líder del principal partido de la oposición (el CHP), Deniz Baykal, acusó al gobierno de quebrantar la ley al haber puesto en libertad a unos miembros del PKK que expresamente no quisieron acogerse a la llamada «Ley de Arrepentimiento», que establece una amnistía para militantes del PKK sin delitos que se entreguen a las autoridades turcas. Devlet Bahçeli, líder del nacionalista MHP, fue más duro como viene siendo habitual en sus declaraciones sobre este asunto y no dudó en volver a culpar al gobierno de «traición».
 
Mientras, veteranos de guerra, familiares de soldados muertos en combates contra el PKK, amigos y simpatizantes se congregaron el sábado en la ciudad mediterránea de Adana para protestar precisamente contra el recibimiento y las celebraciones dados a los miembros del PKK. Los manifestantes, que portaban crespones negros y banderas turcas, protestaban así contra los actos organizados para dar la bienvenida a los miembros del PKK procedentes de las montañas Kandil (donde tiene sus bases el PKK), en el norte de Irak, y el campo de refugiados de Mahmur.
 
Emine Kunt, presidenta de una de las asociaciones de familiares de soldados muertos, criticó que mientras se producían estos acontecimientos el PKK siguiese realizando ataques mortales contra las fuerzas de seguridad turcas. Otras protestas similares tuvieron lugar en Trabzon, Kocaeli y Balıkesir.