El patriarca ortodoxo ruso se reúne en Ankara con Erdoğan

El Patriarca Ortodoxo ruso Kirill concluyó ayer lunes su visita de tres días a Turquía con una reunión en la capital turca, Ankara, con Erdoğan.

El Patriarca Ortodoxo ruso Kirill concluyó ayer lunes su visita de tres días a Turquía con una reunión en la capital turca, Ankara, con el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan y diversas autoridades del país.

Kirill destacó los crecientes lazos entre Rusia y Turquía -de hecho el primer ministro ruso Vladimir Putin visitará Turquía a primeros de agosto- y aprovechó en su discurso para elogiar la marcha de Erdoğan del Foro de Davos así como el proyecto de la Alianza de Civilizaciones, que co-presiden Erdoğan y el presidente español Zapatero, en el que pidió una mayor participación de todos los líderes religiosos.

Kirill, que acudió acompañado por una importante delegación de unas 25 personas, fue recibido también por responsables de la Oficina Turca de Asuntos Religiosos así como de la Embajada de Rusia en Ankara. El patriarca ruso se reunió a primera hora del lunes en Estambul con el Patriarca Ortodoxo Griego Bartolomeo de Constantinopla (la actual Estambul), donde hizo un llamamiento a la unidad y asistió a la inauguración de una iglesia ortodoxa en el distrito estambulita de Sarıyer, situado a las afueras de la metrópolis turca, a la que asistieron también miembros de la embajada y consulados de Rusia en Turquía.

El pasado domingo en Estambul ambos patriarcas ortodoxos dirigieron conjuntamente una oración como símbolo de unidad, después de años de disputas más o menos abiertas por su área de influencia. El Patriarca de Constantinopla, Bartolomeo, declaró que ambas iglesias -rusa y griega- deben superar sus diferencias a pesar de que volvió a subrayar la primacía histórica de la iglesia de Constantinopla como «la primera entre iguales». Las disputas con la rama ortodoxa rusa -la mayor de todas por número de fieles- es antigua pero se ha agudizado desde la desaparición de la ex Unión Soviética: ambas iglesias se disputan la influencia sobre las ex repúblicas de Estonia y Ucrania, convertidas ahora en estados soberanos e independientes.

El Patriarcado Griego de Estambul (o Constantinopla, como es referido por los griegos ortodoxos) se remonta a tiempos del Imperio Bizantino, que concluyó con la caída de la ciudad en 1453 a manos de los turcos otomanos. El Patriarcado controla directamente varias iglesias ortodoxas de todo el mundo, incluyendo la influyente Archidiócesis Ortodoxa Griega de América.