Turquía y Rusia acuerdan estrechar sus relaciones pese a sus diferencias sobre Siria

La visita del presidente ruso a Turquía estuvo marcada por la firma de varios acuerdos económicos y la apuesta por intensificar sus relaciones comerciales bilaterales.

Ankara y Moscú dejaron claras sus diferencias durante la visita el lunes del presidente ruso Vladimir Putin al país euroasiático especialmente en lo que se refiere a la solución al conflicto en Siria, aunque ambos países apostaron por dejarlas a un lado para continuar estrechando sus relaciones políticas y sobre todo económicas.

En una conferencia de prensa conjunta ofrecida en Estambul por Putin y el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, éste elogió la posición rusa en lo referente al conflicto palestino y anunció que ambos países intensificarían sus contactos bilaterales «de forma más intensa» para abordar la tensa situación en Siria.

Putin por su parte destacó ante los periodistas que tanto Turquía como Rusia comparten los mismos objetivos acerca del futuro de Siria, pero que difieren en el camino a seguir para llegar hasta ellos. «Las posiciones de la Federación Rusia y Turquía concuerdan completamente en lo que se refiere a lo que se tiene que conseguir (en Siria), pero hasta hoy no han llegado a compartir el enfoque sobre los métodos para conseguirlo», dijo el mandatario ruso

Pese a esas diferencias, Putin dijo entender las preocupaciones turcas con respecto a la seguridad en su frontera a la luz de los incidentes de los últimos meses, en los que varios proyectiles sirios han caído en suelo turco causando víctimas entre la población civil y llevando al ejército turco a intensificar su presencia a lo largo de los más de 900 kilómetros de frontera común con Siria.

No obstante añadió que si bien era normal tomar medidas en respuesta a la violación de su frontera, ciertas medidas podrían causar una escalada de tensión en la zona, en referencia al despliegue de la OTAN de misiles defensivos Patriot en Turquía. Preguntado si Rusia podía garantizar que el régimen de Damasco no emplearía su arsenal de armas químicas contra Turquía, Putin reconoció no poder garantizar algo así aunque en su opinión consideró improbable un ataque de este tipo por parte de Siria contra sus vecinos.

El presidente ruso aprovechó además para subrayar que Moscú no era un «defensor del régimen sirio» y que su posición con respecto al conflicto se debía a que Rusia no quiere que se repitan los errores del pasado como los ocurridos en Libia, que en su opinión condujeron a la muerte del embajador estadounidense Chris Stevens. «No estamos protegiendo el régimen en Siria, no somos los defensores de este régimen», dijo Putin a los periodistas.

Aparte de las cuestiones políticas y con la situación en Siria dominando este ámbito, buena parte tanto de la conversación de tres horas que Putin y Erdoğan mantuvieron en privado como de la conferencia de prensa posterior se dedicó a hablar de economía y de nuevos acuerdos en el ámbito de la energía así como para aumentar los intercambios comerciales bilaterales.

Putin explicó durante la rueda de prensa que ambos países se habían fijado el objetivo de incrementar sus intercambios comerciales desde los poco más de 24.000 millones de euros que sumaron en 2011 hasta superar los 76.000 millones en los próximos años, un objetivo que fue ratificado por el primer ministro turco, que dijo esperar que el comercial bilateral rondara los 27.000 millones de euros en 2012.

La visita de Putin a Turquía, acompañado de varios ministros y una amplia delegación de empresarios rusos, ha estado marcada sin duda más por la economía que por la política y ambos países concluyeron la jornada del lunes con la firma de 11 acuerdos de cooperación bilaterales. Turquía, debido a su crecimiento económico y a la falta de recursos energéticos propios, es uno de los grandes consumidores de gas natural ruso y quiere aumentar sus importaciones para reducir su dependencia del gas iraní, cuya consumo no es visto con buenos ojos por Estados Unidos debido a las sanciones que pesan sobre Teherán.

Rusia por su parte constituye un mercado de oportunidades principalmente para las empresas de construcción turcas. Tampoco hay que olvidar que casi cuatro millones de turistas rusos visitan Turquía cada año, y que la primera central nuclear turca -con un coste estimado de 15.000 millones de euros- será construida por un consorcio ruso.

La visita de Putin estaba prevista inicialmente para el pasado octubre, pero tuvo que ser pospuesta debido a problemas de salud del presidente ruso. Una de las anécdotas de la jornada que colmó titulares en muchos medios de comunicación fue el accidente que sufrió en Estambul el ministro de exteriores ruso Sergei Lavrov, que se rompió una mano y tuvo que ser atendido en un hospital tras caerse en las escaleras de su hotel.