El gasto mundial en armas nucleares se disparó en 2023 entre las potencias atómicas del planeta, que han incrementado en un tercio su gasto en armamento nuclear durante los últimos cinco años a medida que han ido creciendo las tensiones geopolíticas en el planeta, según alertan dos informes publicados recientemente por dos importantes think tanks internacionales.
Las nueve potencias nucleares del planeta gastaron conjuntamente 91.000 millones de dólares el año pasado en su arsenales atómicos, según destacan sendos informes publicados por el ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares) y el SIPRI (Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz), que alertan que las naciones nucleares están incrementando dramáticamente su gasto, tanto en modernizar su arsenal existente como en desarrollar nuevas armas atómicas, algo que -advierten- no ocurría “desde la Guerra Fría” y que lleva a concluir que “hay en marcha una carrera armamentística nuclear”.
El informe de SIPRI muestra que el número total de cabezas atómicas en el mundo se redujo ligeramente desde las 12.512 que había a principios de 2023 hasta las 12.121 que se estimaba había a principios de 2024. Sin embargo, si se excluyen las viejas ojivas en stock que están programadas para ser desmanteladas, la cifra real indica que a principios de este año había 9.585 cabezas nucleares listas para ser usadas: es decir, 9 más que hace un año. Además, 2.100 de ellas se mantienen en un estado de “alerta operacional alta”, lo que significa que están montadas en misiles balísticos listos para ser lanzados en cualquier momento.
Si bien la mayoría de todas estas cabezas atómicas preparadas para ser utilizadas están en poder de Estados Unidos o Rusia, por primera vez China aparece poseyendo algunas de estas ojivas atómicas en “alerta operacional alta”, según indica el informe de SIPRI. En definitiva, el número total de ojivas nucleares decae a medida que aquellas que datan de la Guerra Fría se van desmantelando; pero al mismo tiempo el número de cabezas nucleares en estado operativo no deja de crecer año tras año, lo que significa un mayor riesgo de un incidente con armamento atómico en caso de escalada.

A más tensión geopolítica, más armas nucleares
Estas conclusiones parecen estar refrendadas por el gasto en este tipo de armamento, que el informe de ICAN subraya que en 2023 creció en 10.800 millones de dólares a nivel mundial, representando Estados Unidos el 80% de ese aumento del gasto. Solo EE.UU. por sí solo gastó en 2023 unos 51,500 millones de dólares en su arsenal nuclear, lo que supone “más que todas las otras naciones nucleares puestas juntas”, según ICAN.
El siguiente país que más gastó en su armamento atómico en 2023 fue China, con 11.800 millones de dólares, seguida por Rusia (8.300 millones) y Reino Unido, cuyo gasto creció por segundo año consecutivo incrementándose en un 17%, hasta sumar 8.100 millones de dólares.
De esta forma, el gasto en armas nucleares entre los países que poseen este armamento -incluyendo también Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte- creció en 2023 un 33% si se compara con el que había 5 años antes (en 2018, cuando ICAN comenzó a recopilar datos), cuando sumaba “solo” 68.200 millones de dólares.
El informe recuerda además que, si se suma el gasto total en armamento atómico desde 2018 de todos los países, la cifra asciende a 387.000 millones de dólares: un gasto que supera al que el Programa Mundial de Alimentos estima que sería necesario para acabar con el hambre en el mundo, y con el que -por ejemplo- se podrían “plantar un millón de árboles por cada minuto de gasto en armas nucleares”, según explicó Melissa Parke, directora de ICAN, que advierte que este gasto no solo es un derroche sino que, además, es extremadamente peligroso: “¿Y si la disuasión nuclear falla?”.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





