El embajador turco regresa a Washington

El gobierno turco anunció este viernes que devolverá a su puesto a su embajador en Washington y que el primer ministro Erdoğan asistirá a la cumbre en Estados Unidos sobre seguridad nuclear.

El gobierno turco anunció este viernes que devolverá a su puesto a su embajador en Washington y que el primer ministro Erdoğan asistirá a la cumbre prevista en Estados Unidos sobre seguridad nuclear, un mes después de que las tensiones afloraran entre los dos viejos aliados a raíz de la polémica resolución sobre el genocidio armenio.
 
Fue el propio primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan quien confirmó ayer mismo el regreso del embajador, que había sido llamado a consultas después de que el comité de exteriores del Congreso estadounidense aprobara por sólo un voto de diferencia una resolución que instaba al pleno de la cámara a calificar las muertes de armenios en 1915 como un «genocidio» cometido deliberadamente por el Imperio Otomano.
 
Erdoğan también confirmó a los periodistas que asistiría a la cumbre internacional sobre seguridad nuclear que se celebrará en Washington el próximo 12 y 13 de abril. «Recibí una invitación hace cinco o seis meses para asistir a un evento internacional al que asistirán también otros países y que sirve a una buena causa: evitar el uso y la propagación de las armas nucleares. Iré a los Estados Unidos», confirmó el primer ministro turco. 
 
Ambos países trataron de aliviar tensiones el pasado domingo, cuando la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton habló por teléfono con el ministro de exteriores Ahmet Davutoğlu para asegurarle que el gobierno de Obama se oponía firmemente a la resolución del comité del Congreso, y que haría todo lo posible para evitar que siquiera fuese sometida a votación.
 
Estados Unidos quiere convencer a Turquía, miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y un aliado vital de Washington, de que apoye una resolución en Naciones Unidas a favor de nuevas sanciones contra Irán por su controvertido programa nuclear. Ankara no obstante apuesta por la vía diplomática y cree, al igual que China, que nuevas sanciones sólo serán contraproducentes para lograr convencer a Teherán de que colabore con la comunidad internacional, que sospecha que el régimen iraní podría estar desarrollando la bomba atómica.