El ejército turco vuelve a bombardear Siria tras un nuevo ataque sobre su territorio

Un nuevo disparo de artillería sirio impactó el viernes cerca de una aldea turca próxima a la frontera en la provincia de Hatay, provocando una respuesta de las fuerzas turcas.

 

Turquía confirmó el viernes que había vuelto a bombardear con artillería posiciones del ejército sirio por tercer día consecutivo después de que un proyectil de mortero cayera en las proximidades de una aldea en la provincia fronteriza de Hatay.

Según informó a la prensa el gobernador de Hatay, Mehmet Celalettin Lekesiz, un obús disparado por la artillería siria cayó el viernes cerca de la población de Aşağıpulluyazı, situada en el distrito de Yayladağı y ubicada a sólo un kilómetro de la frontera con Siria. El proyectil cayó en esta ocasión en una zona donde no había viviendas y afortunadamente no causó víctimas, pero el ejército turco respondió inmediatamente devolviendo el fuego.

El jueves, al día siguiente de que tres proyectiles impactaran por segunda vez en la ciudad fronteriza turca de Akçakale causando 5 muertos y más de una decena de heridos, otro proyectil sirio había impactado en el distrito de Altınözü, también en Hatay, provocando una nueva respuesta de la artillería turca en la noche del jueves.

Por otro lada la prensa turca informó citando fuentes del gobierno turco que el régimen sirio había ordenado a todas sus fuerzas militares retirarse de las zonas próximas a la frontera con Turquía para evitar nuevos incidentes que agraven la tensión entre los dos países. Según las informaciones, el gobierno de Damasco había ordenado a todos sus aviones y helicópteros que no se acercasen a menos de diez kilómetros de la frontera turca y que evitasen cualquier disparo de artillería en sus proximidades. La prensa turca indicó además que Siria ha retirado tanques y otro equipamiento militar de las proximidades de la frontera con Turquía.

Estas órdenes se producen después de que el parlamento turco aprobase una moción en una sesión de urgencia celebrada el jueves por la mañana a puerta cerrada en la que autorizaba a las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) a intervenir fuera de su país, una medida que fue descrita por el gobierno turco como «disuasoria» y una clara señal al gobierno de Damasco de que no tolerará más violaciones de su territorio, aunque el primer ministro turco ha insistido en que su país no desea una guerra con Siria.

Las encuestas reflejan que una gran mayoría de los ciudadanos turcos también están en contra de una intervención en el vecino país árabe, aunque muchos reconocen estar preocupados por la seguridad en la zona y los continuos incidentes transfronterizos, principalmente por disparos del ejército sirio. Varios cientos de personas se manifestaron el jueves en la popular Plaza Taksim de Estambul convocadas por el partido comunista turco (una formación muy minoritaria en Turquía) y otras organizaciones de izquierda, acusando al gobierno del partido AKP del primer ministro Erdoğan de «servir a los poderes imperialistas» y buscar el enfrentamiento con Siria.

Mientras tanto en la ciudad fronteriza de Akçakale reinaba el viernes una tensa calma, después de que muchos ciudadanos se echasen a la calle tras el ataque del miércoles indignados por los continuos ataques del ejército sirio sobre la población, que en semanas anteriores habían causado media docena de heridos y habían obligado a cerrar los colegios e institutos de la localidad. Pese a los rumores sobre una posible evacuación de la ciudad e incluso una solicitud en este sentido por el principal partido de la oposición (CHP), tanto el gobierno turco como varios ciudadanos a pie de calle negaron y rechazaron esa opción.