El deterioro del lago Burdur es ‘’irreversible’’, advierten los expertos

En 10 años el lago, uno de los más grandes y profundos de Turquía y un ecosistema vital para muchas especies de aves, tendrá un nivel de salinidad superior al del agua de mar.

La caída de los niveles de agua en el Lago Burdur, un importante lago de agua salada situado en la provincia del mismo nombre en el oeste de Turquía, ha alcanzado un “nivel crítico” a partir del cual su situación es “irreversible” y no se puede volver a su estado original, ha advertido un científico turco.

No tienes que ser un científico para ver la situación última a la que ha llegado el Lago Burdur, porque el drenaje de las aguas del lago ha sobrepasado un nivel crítico de manera que ya no resulta posible revertirlo. Ya no podemos devolver al Lago Burdur a su estado anterior”, afirmó en unas declaraciones recientes al diario turco Hürriyet el profesor İskender Gülle, un experto académico del departamento de biología de la Universidad Mehmet Akif Ersoy.

Considerado como uno de los mayores y más profundos lagos del país –tiene una superficie de 250 kilómetros cuadrados y alcanza los 110 metros de profundidad-, el Lago Burdur constituye un humedal de gran importancia para la cría de numerosas especies de aves acuáticas y está incluido en el Convenio Ramsar.

De hecho el lago, declarado en 1994 Reserva de la Vida Salvaje, constituye la zona más importante del mundo para la cría invernal de la malvasía cabeciblanca, un ave que habita el norte de África y Eurasia y que está considerada en peligro; además constituye un hábitat importante para al menos otras 10 especies de aves acuáticas.

Sin embargo el continuo descenso de los niveles de agua del lago ha puesto en peligro todo el ecosistema de la región y ha aumentando sus niveles de salinidad. “El nivel de salinidad se ha incrementado en un 40% desde 1980. Y en los próximos 10 años, se añadirá un 30% más hasta que los niveles de salinidad sobrepasarán a los del agua de mar”, afirmó el experto.

“La variedad de especies de aves se reducirá, sus poblaciones se verán afectadas, y la riqueza ecológica quedará destruida”, advirtió el biólogo, para quien “lo único que podemos hacer ahora mismo es llevar la reducción de los niveles de agua a la mínima cantidad posible”. “Pero incluso si hacemos esto, en 10 años el Lago Burdur ya no existirá en su actual forma”, añadió.

Esta progresiva e irreversible destrucción del lago no sólo afectará a las especies de aves y animales que viven en su entorno, sino también a las poblaciones humanas de la región. “Las temperaturas durante el verano alcanzarán mayores niveles. Y los inviernos verán heladas de forma más frecuente”, advirtió.

Los vientos transportarán polvo y sal desde las zonas secas del lago hasta las áreas pobladas. Esta situación llevará a un incremento de las enfermedades del tracto respiratorio, de varios tipos de cáncer, e incluso de las enfermedades cardiovasculares”, subrayó Gülle.

Según el profesor, un 90% del descenso del nivel de agua del Lago Burdur es atribuible a un uso excesivo de sus recursos hídricos por parte del ser humano, mientras que sólo un 10% se debe a “razones naturales” como el incremento de las temperaturas por el cambio climático.

El gobierno es consciente de todo lo que está pasando. Pero la solución ahora es muy difícil, porque no puedes cortar el suministro de agua a ciudadanos que se han acostumbrado a tener abundancia de agua, arriesgándote a una reacción social”, señaló el biólogo.

Frente a la opinión de Gülle, la agencia de gestión de los recursos hídricos del Estado (DSİ), dependiente del Ministerio de Agricultura y Bosques de Turquía, afirmaba en un reciente comunicado que el principal factor tras el descenso del nivel de las aguas del Lago Burdur es la “evaporación”, por lo que anunció la puesta en marcha de un programa piloto para reducir los niveles de evaporación del lago.