La cría de oso fue encontrada a principios de febrero tras haber sido abandonado por su madre con sólo unos días de edad, y ahora se recupera en un centro veterinario en la ciudad turca de Bursa.
Una cría de oso rescatada a principios del pasado mes de febrero en la provincia turca de Zonguldak -en la costa oeste del Mar Negro– con sólo unos días de edad y a punto de morir congelada, parece recuperarse satisfactoriamente en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Uludağ de Bursa, donde está siendo tratado, y esta semana ya ha abierto los ojos.
Bautizado muy apropiadamente como «Şanslı» («Afortunado», en turco), el osezno era localizado hace un mes en el distrito de Alaplı con sólo tres días de edad, probablemente abandonado por su madre. Su nombre, no en vano, viene del hecho de que de haber sido encontrado sólo unas horas más tarde probablemente habría terminado muriendo de frío e hipotermia.
Trasladado a la provincia noroccidental de Bursa, expertos veterinarios han estado tratándolo desde entonces en un centro de cuidados intensivos, donde detectaron que tenía problemas en los pulmones a causa de las bajas temperaturas a las que había estado expuesto. Pese a su delicado estado agravado por su cortísima edad, el osezno no sólo parece haberse recuperado sino que ha continuado creciendo rápidamente, gracias a los delicados cuidados del equipo veterinario, le ha seguido creciendo el pelo, y hace unos días abría por fin los ojos.
«Tiene cinco semanas de edad y está bien. Está ganando peso y ya supera los tres kilos, pesaba 2,3 kilogramos hace 15 días. Ha superado la infección de pulmón. Estamos cuidando bien de Şanslı, incluso mejor que de un bebé. En 15 días será demasiado grande para caber en la unidad de cuidados intensivos, entonces cuidaremos de él en un lugar más grande. Şanslı es realmente afortunado», destacaba en declaraciones a la prensa Engin Kennerman, profesor de veterinaria de la Universidad Uludağ de Bursa.
Según Kennerman la cría de oso podrá permanecer en el centro hasta finales de mayo, y posteriormente será trasladado al Centro de Protección y Rehabilitación de la Vida Salvaje Celal Acar, en el distrito de Karacabey de Bursa. Los expertos, que han destacado su pronta recuperación pese a haber sido abandonado por su madre al poco de nacer y en condiciones climáticas muy duras, creen no obstante que el osezno probablemente no podrá regresar a la vida en la Naturaleza debido a que ha estado en contacto con seres humanos desde casi su nacimiento.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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