El gobierno turco finalmente no declarará el 1 de mayo como fiesta nacional, y en su lugar declarará esa señalado fecha como el Día del Trabajo y la Solidaridad.
En declaraciones tras una reunión del consejo de ministros a última hora del lunes, el vice Primer Ministro Cemil Çiçek justificó la decisión al asegurar que declarar el 1º de mayo como fiesta nacional costaría a la economía turca 2.000 millones de liras (unos 960 millones de euros) en pérdida de productividad.
«Convertirlo en una fiesta oficial acarrearía a la vez ciertos costes y problemas. Costaría alrededor de 2.000 millones de liras. Las fábricas y las oficinas no funcionarían si se convirtiera en un festivo oficial. Además, no es una fiesta nacional en todo el mundo», declaró Çiçek.
El gobierno también decidió ratificar la prohibición vigente en contra de que los sindicatos realicen manifestaciones en la Plaza Taksim, situada en el centro de Estambul, como parte de las celebraciones del Primero de Mayo. Una de las principales organizaciones sindicales de Turquía, Türk-Iş, calificó la decisión del gobierno de «inaceptable».
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





