Turquía y la UE

Duras críticas de Ankara al informe ‘’sesgado’’ de la UE sobre Turquía

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía rechazó con duras críticas el informe 2025 de la Comisión Europea, calificando de “tendenciosas, prejuiciosas y sin fundamento” sus conclusiones sobre el sistema judicial, los derechos fundamentales y la política interna del país, pese a que el documento reconoce los progresos de Ankara en otros ámbitos y su importancia estratégica para la UE.

En un comunicado oficial, Ankara afirmó que “las alegaciones tendenciosas, prejuiciosas y sin fundamento sobre la judicatura, los derechos fundamentales y los acontecimientos políticos internos incluidas en el Informe sobre Turquía emitido hoy (4 de noviembre) por la Comisión Europea son categóricamente rechazadas”, y añadió que el contenido “no solo es incompatible con los esfuerzos para impulsar una agenda positiva entre Turquía y la UE, sino que también contradice los intereses a largo plazo de ambas partes”.

El ministerio subrayó que el nivel de alineación con el acervo comunitario presentado en el informe, “a pesar de los obstáculos políticos e injustos que hemos afrontado en el proceso de adhesión”, demuestra el compromiso turco con su objetivo estratégico de adhesión a la UE. Asimismo, acogió “con satisfacción” que el documento mencione “el enfoque constructivo de Turquía en el Mediterráneo Oriental, la mejora en las relaciones con Grecia y el incremento del diálogo con la UE”.

También señaló como “destacable” que el informe reconozca la importancia estratégica de Turquía para la UE ante los desafíos regionales y globales, e insistió en la necesidad de que funcionen los mecanismos bilaterales y de la inclusión activa de Turquía en programas europeos en defensa y seguridad.

“Serias preocupaciones” sobre los estándares democráticos en Turquía

Sin embargo, Ankara denunció que el documento vuelve a incluir “las opiniones irreales, ilegales y maximalistas de Grecia y la administración grecochipriota”, ignorando las “preocupaciones legítimas” de Turquía y de la República Turca del Norte de Chipre. Para el gobierno turco, esto demuestra nuevamente que Bruselas “toma partido” en la cuestión de Chipre, y que por tanto no puede contribuir a los esfuerzos por hallar una solución al conflicto.

El comunicado concluye diciendo que fortalecer una cooperación “más institucionalizada y basada en la confianza mutua” beneficia tanto a Turquía como a Europa y a la región en su conjunto, afirmando que Ankara continuará “con resolución” sus esfuerzos con esta visión y que espera de la UE “la misma voluntad estratégica y actitud constructiva”.

El informe de la Comisión, publicado un día antes, critica el deterioro de la situación de los derechos humanos en Turquía, señalando “serias preocupaciones” sobre los estándares democráticos, el estado de derecho, la independencia judicial y el respeto de las libertades fundamentales, y añadiendo que los progresos de Turquía en áreas esenciales para la adhesión no han cumplido con lo esperado. 

Pese a todo, el informe también reconoce el esfuerzo de Turquía por acoger a 2,7 millones de refugiados, principalmente sirios, y destaca los avances recientes en política económica, incluido un control más firme de la inflación, y subraya la importancia estratégica que Turquía tiene para la Unión Europea, señalando que pese a las críticas Ankara sigue siendo un socio vital para la UE.

Turquía solicitó oficialmente su ingreso en la UE en 1987, obteniendo el estatus de país candidato en 1999, si bien las negociaciones de adhesión no se abrieron formalmente hasta 2005. El proceso, sin embargo, está prácticamente estancado desde 2018, y solo 16 de los 35 capítulos de las negociaciones de adhesión han sido abiertos mientras que uno permanece cerrado temporalmente.