Tufan Erhürman, Chipre

El candidato opositor, favorable a la federación, gana las elecciones en el norte de Chipre

El líder de la oposición en la República Turca del Norte de Chipre (KKTC, por sus siglas en turco), Tufan Erhürman, del Partido Republicano Turco (CTP), ganó las elecciones presidenciales celebradas el domingo en el norte de mayoría turca de Chipre, abriendo la puerta a un posible cambio de rumbo político en la isla mediterránea. Y es que a diferencia del presidente saliente, Ersin Tatar, defensor de la fórmula de dos Estados para Chipre, Erhürman es partidario de una solución federal aunque con condiciones, lo que podría facilitar las negociaciones con los grecochipriotas.

Erhürman, de 55 años, obtuvo una victoria contundente con el 62,76 % de los votos, frente al 35,81% logrado por Tatar -el actual presidente turcochipriota- en los comicios del 19 de octubre, según informaron distintos medios turcos. Según la junta electoral, la participación llegó al 64,87% de los 218.313 votantes registrados, que depositaron su voto en un total de 777 colegios electorales. Además de los dos principales candidatos, otros cinco aspirantes —cuatro de ellos independientes— concurrieron también a las urnas.

El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan felicitó a Erhürman por su triunfo a través de la red social turca NSosyal, en un mensaje el que mostró su deseo de que los resultados sean beneficiosos para ambos países y para toda la región. Erdoğan añadió que “Turquía seguirá defendiendo los derechos soberanos y los intereses de la KKTC, junto al pueblo turcochipriota, en todos los foros internacionales”.

Una victoria que abre las puertas a la reunificación de Chipre

Las elecciones en el norte de Chipre de mayoría turcochipriota se han celebrado en un momento de creciente debate sobre el futuro de Chipre, dividida desde 1974 tras la intervención militar turca, que respondió a una serie de persecuciones contra la minoría turcochipriota y a un golpe de Estado que buscaba la “Enosis” o unión de Chipre con Grecia. Mientras que tanto Ankara como el anterior gobierno de Tatar defendían la creación de dos Estados soberanos y el reconocimiento internacional del norte de la isla como una nación independiente, Erhürman propone reactivar las negociaciones para una federación bicomunal, con poderes compartidos y respeto a la igualdad política de los turcochipriotas.

Precisamente, la victoria de Erhürman había desatado especulaciones sobre posibles tensiones políticas entre el norte de Chipre y Ankara. Sin embargo, en sus primeras declaraciones tras la victoria electoral, el nuevo presidente ha subrayado que cualquier paso encaminado a la reanudación de las negociaciones sobre el futuro de Chipre se desarrollará como hasta ahora en total coordinación con Ankara. “Nunca se ha tomado una decisión sobre Chipre sin consultar con Turquía, y tampoco ocurrirá bajo mi mandato”, afirmó en su primera entrevista tras las elecciones, concedida a la agencia de noticias Anatolia. “La política exterior (de la KKTC) se llevará a cabo en estrecha coordinación con Turquía”, insistió.

Tanto antes de las elecciones como especialmente durante la campaña electoral, Erhürman ha criticado duramente la falta de avances diplomáticos durante el mandato presidencial de Tatar, denunciando que esa inacción ha alejado a los turcochipriotas de la Unión Europea y ha reducido su influencia internacional. Nada más hacerse oficial su victoria, el presidente grecochipriota Nikos Christodoulides le felicitó y expresó su disposición a reunirse con el nuevo líder turcochipriota para retomar el diálogo.

A través de distintas entrevistas concedidas a medios turcos antes de las elecciones, Erhürman ha defendido una idea de “federación especial” para Chipre basada en el equilibrio de competencias y responsabilidades entre ambas comunidades en 6 áreas críticas: seguridad, exploración energética y de hidrocarburos, jurisdicción marítima, rutas comerciales y ciudadanía; sobre este último punto, el nuevo presidente del norte de Chipre sostiene que la ciudadanía de los chipriotas debería entenderse como una ciudadanía europea, y no en divisiones étnicas entre turcochipriotas y grecochipriotas.