Desde que el PKK anunciara el fin del alto al fuego hace 14 meses, más de 600 miembros de las fuerzas de seguridad turcas y cerca de un centenar de civiles han perdido la vida en ataques de grupo.
Dos militares turcos fallecieron y otros tres más resultaron heridos durante un ataque perpetrado con lanzacohetes por parte de militantes del grupo terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el sureste de Turquía.
El ataque se produjo el martes contra una base militar localizada a las afueras de la localidad de Abali, a unos 10 kilómetros al noroeste de Lice, un distrito de la provincia de Diyarbakır. Miembros del grupo armado abrieron fuego contra la base de Killihane Tepe en torno a las 17:30 hora local (16:30 CET) empleando lanzacohetes y rifles de asalto.
Según informaron distintos medios en Turquía, en el asalto se produjo un intenso intercambio de fuego que dejó dos soldados fallecidos y tres heridos, que fueron trasladados a hospitales de la zona para recibir tratamiento. Posteriormente el ejército turco puso en marcha en la zona del incidente una operación con efectivos en tierra apoyados por aire para tratar de localizar a los autores del ataque.
Lice, situado al norte de la provincia de Diyarbakır, ha sido tradicionalmente un distrito conflictivo con una activa presencia del PKK, un grupo incluido en la lista de grupos terroristas internacionales de la UE, fundado en 1978, que en 1984 recurrió a la vía armada para conseguir sus objetivos políticos iniciando un conflicto en el que desde entonces han muerto más de 40.000 personas.
Tras una tregua inicial declarada en 2013 por su líder histórico, Abdullah Öcalan, en el marco de las negociaciones de paz iniciadas con el gobierno para poner fin a más de tres décadas de lucha armada, en julio de 2015 el PKK anunció que rompía unilateralmente el alto al fuego, desatándose intentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en varios distritos del sureste del país en las que el grupo intentó sin éxito hacer con el control de distintas localidades, perdiendo a más de 7.000 de sus militantes.
Tras el fracaso de su estrategia urbana, en los últimos meses el PKK optó por llevar a cabo atentados indiscriminados con coches bomba, provocando cientos de víctimas entre civiles y miembros de las fuerzas de seguridad. Se estima que desde la ruptura de la tregua, más de 600 miembros de las fuerzas de seguridad turcas y cerca de un centenar de civiles han perdido la vida, sin contar los miles de heridos.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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