Dos meses de prisión para los 8 militares turcos que huyeron a Grecia

Los militares han solicitado asilo político en Grecia para evitar su extradición a Turquía, donde se espera que sean juzgados por alta traición. Ankara advierte a Atenas que de no entregarlos pondría en riesgo las relaciones bilaterales.

Un tribunal de la ciudad de Alexandroupolis, al noreste de Grecia, condenó el jueves a dos meses de prisión a cada uno de los ocho militares turcos que huyeron al país vecino en la mañana del 16 de julio tras haber participado en el fallido golpe de Estado del día anterior, en el que murieron 246 personas y otras 1.530 resultaron heridas, la inmensa mayoría civiles que se enfrentaron a los golpistas.

Los ocho militares, identificados como dos mayores, cuatro capitanes y dos sargentos primeros, estaban acusados de entrar ilegalmente en Grecia y violar el espacio aéreo griego después de que aterrizaran en el aeropuerto de la ciudad –situada a unos 15 kilómetros de la frontera turca- a bordo de un helicóptero militar robado tipo Black Hawk.

La defensa de los acusados argumentó que los militares habían huido a Grecia temiendo por su seguridad y la de sus familias, después de que fracasara el intento de golpe de Estado perpetrado por una facción de las fuerzas armadas turcas en la noche del 15 de julio con el objetivo de derrocar al presidente turco Recep Tayyip Erdoğan.

En los días siguientes al golpe ha habido además insistentes demandas por parte de ciudadanos e incluso de partidos -como el nacionalista MHP- para reinstaurar la pena de muerte en Turquía para los golpistas, una cuestión que Erdoğan ha dicho que deberá ser examinada con calma y sometida a consulta con todos los partidos de la oposición puesto que requiere un cambio constitucional. La pena capital en Turquía fue abolida en 2002 para tiempos de paz, y desde 2004 para cualquier circunstancia, si bien no se aplicaba en el país desde los años posteriores al golpe de Estado del 12 de septiembre de 1980 (la última ejecución data de 1984). Su reinstauración desataría además un rechazo inmediato por parte de la UE, a la que Turquía es país candidato a la adhesión.

Las autoridades turcas, que han demandado a Atenas su extradición inmediata para ser juzgados en Turquía, aseguran que recibirán un trato justo y acorde a la ley. Por ahora los ocho militares han intentado evitar la deportación solicitando asilo político en Grecia, una cuestión sobre la que se espera que las autoridades helenas tomen una decisión el próximo mes de agosto pero que el embajador turco en Grecia, Kerim Uras, ya ha advertido que de ser favorable a las demandas de los fugitivos “no ayudará” precisamente a las relaciones entre ambos países.