Un total de 46 sospechosos se enfrentan a penas que podrían sumar hasta 762 años de cárcel en Turquía por crear una red con la que estafaban y extorsionaban a turistas en varios locales de Estambul, incluyendo restaurantes y clubes nocturnos.
Según publica el diario turco Hürriyet la investigación realizada por la policía contra los acusados, 26 de los cuales han sido detenidos, ha revelado una sofisticada trama con la que este grupo operaba en varios locales y establecimientos en zonas frecuentadas por turistas como Taksim, Istiklal, Aksaray, Sultanahmet o Karaköy; allí, personas que hablaban diferentes idiomas (árabe, persa, inglés, alemán, etc) se aproximaban a los turistas con diferente excusas, y les proponían llevarles a ciertos locales con todo tipo de promesas (bebidas baratas, precios bajos, masajes gratis, mujeres atractivas, etc).
Una vez los turistas se sentaban en los establecimientos que forman parte del entramado se les servía como mínimo una bebida, y -habitualmente- unas mujeres sentadas en la mesa de al lado y que actuaban como gancho entablaban conversación con los turistas para obtener de ellos información de su interés, como el tiempo que duraría su estancia en Estambul, su profesión o su capacidad económica.
Esta última información se usaba para inflar la cuenta que debían pagar los turistas por la comida o las bebidas; si los turistas en cuestión planeaban quedarse más tiempo se les ponían unos precios más normales para que cogiesen confianza; pero si estaban a punto de concluir su estancia en Turquía se les inflaba la cuenta por las consumiciones, haciéndoles pagar cantidades desorbitadas cuanto mayores fueran los ingresos o la capacidad económica que habían revelado previamente.
Amenazas y agresiones físicas si los turistas no pagaban
Si los turistas se negaban a pagar la suma que se les presentaban, recibían amenazas, actos de intimidación e incluso -en algunos casos- agresiones físicas por parte de los implicados y los empleados de los locales que formaban parte de la trama, hasta que finalmente accedían a pagar. Los estafadores llegaban incluso a seguir a los turistas tras abandonar el establecimiento mediante individuos que en su jerga llamaban “la gente de la calle”: estos tenían el cometido de seguirlos y, si veían que se dirigían a la policía, abordarles y decirles que había habido un error con la cuenta, entregándoles en el momento el dinero cobrado de más.
Para más seguridad, en caso de inspecciones tras una denuncia o redadas de la policía los locales implicados contaban incluso con salidas secretas por las que podían escapar a tiempo. Los miembros se comunicaban entre ellos mediante mensajes al móvil, con los que se coordinaban y elegían a sus víctimas, aprovechándose especialmente de aquellos turistas que se encontraban bajo los efectos del alcohol. En el proceso judicial hay al menos 53 denunciantes particulares, pero se cree que el número real de afectados es mucho mayor; sin embargo, muchos no denunciaron por miedo o vergüenza, o simplemente por evitar complicaciones al tener que regresar pronto a su país… Circunstancia esta que conocían y de la que se aprovechaban los estafadores.
La fiscalía, que acusa al grupo de varios cargos incluyendo el de crear una organización criminal, subraya en la acusación que este tipo de organizaciones y fraudes no solo suponen un perjuicio para los propios turistas que visitan Estambul, sino para el turismo en Turquía en general al dañar seriamente la imagen y la reputación del sector turístico turco; cita la fiscalía para ello un documental realizado años atrás por el presentador irlandés Conor Woodman, que habla de Estambul en uno de los capítulos de su serie documental titulada “Scam City”.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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