Cruce de declaraciones entre Erdoğan y su vice primer ministro por la polémica universitaria

El número dos del ejecutivo criticó el viernes públicamente la propuesta de Erdoğan de intervenir en las residencias con estudiantes de ambos sexos, confirmando sus diferencias de opinión en la polémica.

La polémica surgida esta semana en Turquía tras la propuesta del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan de poner fin a las residencias mixtas de estudiantes universitarios ha causado ya el primer encontronazo en la cúpula del ejecutivo, con un cruce de declaraciones entre Erdoğan y su vice primer ministro Bülent Arınç.

Arınç, que ejerce también como portavoz del ejecutivo de Erdoğan, había salido el lunes a negar rápidamente las informaciones aparecidas en prensa, según las cuales el primer ministro había afirmado en una reunión de su partido celebrada el domingo a las afueras de Ankara que intervendría en las residencias y casas donde vivan estudiantes universitarios de distintos sexos, algo que Erdoğan consideró «contrario a la línea conservadora y democrática» de su partido AKP, según la transcripción de sus palabras publicada en los medios.

Las palabras de Erdoğan rápidamente despertaron una gran controversia por considerarse una interferencia en la vida privada de individuos mayores de edad, pero Arınç insistía el lunes en negar las informaciones calificando la transcripción de las palabras del primer ministro de «falsedades malintencionadas».

Justo al día siguiente sin embargo, era el propio Erdoğan quien durante una nueva reunión con diputados de su partido en la capital turca confirmaba sus declaraciones y se reafirmaba en su propuesta, dejando en mala situación a su número dos, cuya credibilidad fue entonces cuestionada pese a que Arınç salía a última hora del martes a negar -o intentar negar- cualquier contradicción entre él y el primer ministro turco.

La controversia y las posibles diferencias de estilo e incluso de opinión entre Erdoğan y Arınç, lejos de calmarse, parecen haberse acentuado en los últimos días, y el viernes durante una entrevista concedida desde Belgrado a la televisión pública turca TRT, Arınç se quejaba abiertamente de que las declaraciones del primer ministro habían distorsionado su propia opinión sobre la cuestión, y habían puesto en evidencia su posición tanto en el gobierno como en el partido, exigiendo además a Erdoğan resolver la posible contradicción entre ambos.

«Hay una contradicción abierta entre mis palabras y las del primer ministro», confesaba Arınç a la TRT, desmintiendo así sus propias declaraciones del martes en las que trataba de maquillar la disputa. «Quiero hacer un llamamiento a nuestro primer ministro como un amigo y un hermano. Hay una contradicción obvia entre mis declaraciones y su discurso como primer ministro. Se espera de él que clarifique esa contradicción, ayer, hoy, y mañana», subrayó el número dos del ejecutivo.

Considerado a menudo como el político con más influencia dentro del AKP después del propio Erdoğan y el presidente Abdullah Gül -los dos fundadores del partido-, Arınç recalcó que no era responsable de la situación y dejó caer su malestar con una situación que no es nueva y que podría llevarle a reconsiderar su papel en el ejecutivo.

«No soy responsable de las declaraciones del primer ministro. No soy responsable de esta situación… No soy sólo un ministro, tengo mi propio peso (en el gobierno). No soy únicamente un ministro que ocupa un cargo, soy alguien que representa las ideas del partido, opiniones pasadas, presentes y futuras… No debería desgastárseme, no debería ignorárseme», insistió Arınç, añadiendo que lo que más le había entristecido era que Erdoğan había preferido reafirmarse en sus polémicas declaraciones, a costa de contradecirle y dejarlo en evidencia.

El vice primer ministro, quien manifestó además su deseo de no concurrir a otros comicios como candidato por el partido, aprovechó para criticar la propuesta de Erdoğan sobre una posible regulación de las residencias mixtas para universitarios y calificó como «erróneo» dar una orden en este sentido a un gobernador, refiriéndose así al gobernador de Adana, Hüseyin Avni Coş, quien el miércoles confirmó haber recibido una orden personal del propio Erdoğan para actuar contra los estudiantes de ambos sexos que vivan juntos en la provincia.

Tras estas declaraciones, Arınç tenía previsto regresar de la capital serbia el sábado por la mañana, mientras que Erdoğan a su vez regresaba a última hora del viernes a Turquía desde Polonia, donde se encontraba en visita oficial; preguntado por la polémica con su vice primer ministro, Erdoğan rehusó comentar a los periodistas las críticas de su número dos a sus declaraciones, e insistió en tratar el tema directamente con el propio Arınç de forma privada una vez ambos pudieran verse en Turquía.

«Si uno de mis amigos o de los portavoces de mi gobierno ha dicho algo, este no es el lugar donde voy a comentarlo, ni son ustedes con quienes hablaré sobre este tema. Trataremos la cuestión de forma privada entre nosotros», dijo el primer ministro turco. El portavoz del partido AKP, Hüseyin Çelik, decía también el viernes al canal NTV tras las declaraciones de Arınç a la televisión pública turca que sería mejor si ambos políticos discutiesen la cuestión en privado y no en público, y negó cualquier rumor sobre posibles disputas internas dentro del partido gobernante.

El hecho es que ésta no es la primera vez que Arınç y Erdoğan se ven envueltos en una polémica sobre sus posibles diferencias de opinión y estilo; sin ir más lejos el pasado junio el diario turco «Taraf» publicaba que Bülent Arınç había presentado su dimisión tras una disputa con el primer ministro, quien en medio de las protestas en su contra por el Gezi Park decidió marcharse de gira política por el Magreb, dejando a su número dos al frente del ejecutivo.

Arınç dejó entrever en los primeros días de las protestas -y en ausencia de Erdoğan- una crítica a la actuación de la policía y del gobernador de Estambul, llegando a pedir disculpas y declarando a la prensa que hubiera sido mejor tratar de convencer a quienes no querían un centro comercial en Taksim, antes que disolverlos con gases lacrimógenos.

Sus palabras causaron un notable malestar a Erdoğan, según el diario Taraf, que durante una reunión de urgencia del AKP a su regreso a Turquía no dudó en arremeter contra Arınç por su postura conciliadora; la disputa acabó con el vice primer ministro abandonando la reunión y diciendo a los presentes que presentaría su dimisión del cargo y del AKP, y sólo la intervención final del presidente turco Abdullah Gül pudo convencerle para que no abandonara el gobierno. Arınç sin embargo negaría posteriormente de forma rotunda las informaciones publicadas en la prensa sobre una disputa con Erdoğan.