Papa Francisco

»Cómo me gustaría una Iglesia pobre, y para los pobres», dice el nuevo Papa

El nuevo pontífice, que dijo haber elegido su nombre en honor a San Francisco de Asis, insistió el sábado a los periodistas en que la Iglesia debe dar una imagen de austeridad y estar al servicio de los más débiles.

 

El nuevo pontífice máximo de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, volvió dejar claro durante unas declaraciones hechas el sábado a la prensa que quiere introducir un nuevo estilo en la institución al señalar que ésta debería ser no sólo pobre, sino además estar al servicio de los pobres.

Durante una audiencia con los periodistas que tuvo lugar el sábado, el Papa Bergoglio explicó que decidió adoptar el nombre de Francisco para su pontificado por San Francisco de Asís, un venerado santo italiano que de ser un rico comerciante decidió entregarse a una vida de austeridad y pobreza.

“El hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre”, dijo el Papa refiriéndose al santo. “¡Ah, cómo me gustaría una Iglesia pobre… y para los pobres!”, añadió el pontífice, hablando en italiano.

Desde su elección en el cónclave celebrado el pasado miércoles, Francisco I ha dado muestras de todo un nuevo estilo que marcará probablemente su pontificado. En su primera aparición ante la multitud que llenaba la Plaza de San Pedro se mostró con gesto humilde rechazando llevar los adornos y vestiduras papales más ostentosos, y pidiendo a los fieles que rezaran por él.

Posteriormente en su primera ceremonia ante los cardenales que le habían elegido, se saltó la costumbre y sin leer discurso alguno exhortó en italiano a los prelados a tener un “comportamiento irreprochable” y a seguir el ejemplo de Jesucristo.

El nuevo Papa ha rechazado también usar la limusina oficial y ha preferido utilizar el transporte público; al día siguiente de ser elegido, regresó al hotel eclesiástico donde se había alojado en Roma antes del cónclave e insistió en abonar los gastos de su estancia.

En otras declaraciones Francisco manifestó que los católicos deberían recordar siempre que el centro de la Iglesia es Jesús, y no el Papa, y que aquella tiene “virtudes y pecados” como otras instituciones.