Trabzon, marcha por el asesinato de Sinem Somun

Cientos de personas marchan en Turquía tras el asesinato de una mujer por su marido

Cientos de personas participaron ayer en una marcha silenciosa en la provincia de Trabzon, en la costa norte de Turquía, en la que bajo el lema “luz en la oscuridad” se rindió un homenaje en silencio a Sinem Somun, última víctima de la violencia de género en Turquía, muerta hace unos días por disparos de su marido durante el proceso de divorcio y que es ya la 259ª mujer asesinada en lo que va de año en el país.

El terrible asesinato ocurrió en torno a las 22:30 de la noche del pasado 31 de julio, en Adacık, un barrio situado a las afueras del distrito de Beşikdüzü. Allí, Ali Eren Somun, un conductor de minibús sobre el que pesaba una orden de alejamiento y en proceso de divorcio de Sinem, acudió a casa de esta última y, tras una discusión y un forcejeo, le disparó hiriéndola de gravedad en la pierna y en la espalda. 

Pese a los esfuerzos de los médicos por salvarla, Sinem falleció mientras que su asesino, que se dio a la fuga, fue capturado poco tiempo después por las fuerzas de seguridad durmiendo en una tienda de campaña en una zona boscosa de Sinop, a unos 400 kilómetros de distancia, y tras prestar declaración ingresó en prisión a la espera del juicio. La víctima, que iba a comenzar a trabajar como capitana de barco, fue enterrada en el cementerio de Eynesil, en la provincia turca de Giresun.

Medios turcos informaron que la marcha organizada ayer por las calles del municipio de Beşikdüzü en Trabzon (Trebisonda), organizada para recordar a Sinem Somun y para concienciar contra los asesinatos de mujeres en Turquía, transcurrió completamente en silencio, con los participantes marchando en grupo de 10 portando velas y luces, sin pancartas ni eslóganes. Al finalizar el recorrido, los participantes guardaron un minuto de silencio por la víctima, y seguidamente prorrumpieron en un aplauso.

Durante la marcha, muchos de los familiares y amigos de la mujer asesinada no pudieron contener las lágrimas; el acto fue especialmente difícil para Gülnaz y Ali Haydar Topaloğlu, abuelos de la víctima, que apenas podían tenerse en pie y que estuvieron acompañados por Yasemin y Andrea Minguzzi, padres de Mattia Ahmet Minguzzi, el niño violentamente asesinado a principios de año en Estambul y que quisieron participar en la marcha en señal de solidaridad: “Cada año, Ahmet y yo solíamos venir a Trabzon. Por desgracia, este año ha estado lleno de dolor. Aún me cuesta comprender lo que ha pasado”, dijo la madre de Mattia.