Bélgica se hunde tras tres meses sin gobierno

Bélgica continúa hundiéndose en un marasmo político tres meses después de las últimas elecciones generales sin conseguir formar un gobierno que contente a las dos comunidades del país.

Bélgica continúa hundiéndose en un marasmo político tres meses después de las últimas elecciones generales sin conseguir formar un gobierno que contente a las dos comunidades del país, flamencos y valones, amenazando la estabilidad política del país que preside actualmente la Unión Europea.

«Bélgica, en el infierno», «un paciente más que comatoso», «el partido ha terminado» y «hemos vuelto al mismo punto: la nada», son algunos de los titulares que publicaba este fin de semana la prensa belga, después de que las negociaciones para formar gobierno se truncasen el viernes tras casi tres meses después de las elecciones. Tanto la prensa flamenca como la francófona coincidieron en lamentar el fracaso de unas negociaciones que dejan a Bélgica de nuevo sin gobierno y sumida en la incertidumbre absoluta sobre su futuro.

El encargado de la negociación, el socialista francófono Elio Di Rupo, volvió a presentar el viernes por segunda vez en menos de una semana su dimisión al rey, tras mostrarse incapaz de alcanzar un acuerdo con los partidos flamencos sobre la reforma del Estado belga. Di Rupo intentó sin éxito lograr un equilibrio entre las demandas de los ricos flamencos del Norte, que exigen aún más autonomía para la región de Flandes, y los valones francófonos del Sur, que temen que la paulatina disolución del estado belga relegue a su empobrecida región.

Por ahora el rey Alberto II pidió el sábado a los presidentes de las dos cámaras del Parlamento una mediación para retomar las negociaciones sobre la formación de gobierno, pero los analistas ya especulan con una posible nueva cita con las urnas como intento desesperado de sacar a Bélgica del estancamiento en que se encuentra, y que amenaza incluso su recuperación tras la crisis económica.