Barcos de guerra sirios bombardean la ciudad mediterránea de Latakia: 29 muertos

La marina siria bombardeó el domingo la ciudad costera de Latakia mientras los tanques entraban en la ciudad, escenario de multitudinarias protestas contra el régimen.

Los testigos describían casi incrédulos cómo los barcos de guerra sirios hacían fuego contra algunos de los barrios más empobrecidos de la ciudad de Latakia, matando a al menos 29 civiles de acuerdo a las últimas informaciones de organizaciones defensoras de los derechos humanos en Siria. Al ataque por mar se sumaba el asalto que las tropas del ejército iniciaban por tierra contra esta localidad costera, apoyadas por tanques y milicias armadas.

«Puedo ver las siluetas de dos navíos grises… Están disparando sus cañones y los impactos están dando en los barrios de Al-Raml, Al-Filistini y Al-Shaab», declaraba a la agencia de noticias Reuters un testigo que se encontraba en la ciudad a través del teléfono.

El intenso crepitar de los disparos y el ruído de las explosiones podía oirse en toda Latakia, una importante ciudad portuaria no hace mucho conocida como un importante destino turístico a orillas del Mediterráneo, a sólo 50 kilómetros de la frontera con Turquía y a unos 100 kilómetros de distancia de las costas de Chipre. Los testigos afirman que junto a los disparos desde los barcos de guerra, al menos 20 tanques acompañados por numerosas tropas penetraron el sábado en el barrio de Al-Ramel abriendo fuego indiscriminadamente y obligando a miles de personas a abandonar la ciudad.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos informó que la telefonía terrestre y las conexiones de internet con Latakia habían quedado interrumpidas y que era muy difícil saber cuál era la situación allí. No obstante las cifras hablaban ya de al menos 23 muertos y decenas más de heridos sólo el domingo, muchos de ellos en estado muy grave.

Las fuerzas de seguridad sirias también penetraron el domingo por la noche en los suburbios de Saqba y Hamriya de la capital del país, Damasco, cortando las comunicaciones, disparando y deteniendo a decenas de personas, según el Observatorio. La organización añade además que entre las víctimas del bombardeo de Latakia figuran también refugiados palestinos expulsados de los territorios anexionados por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967, ya que muchos de ellos vivían en los barrios atacados.

El gobierno de Siria continúa así con la brutal represión de las protestas que desde hace meses piden la salida del gobierno del presidente Bashar Al-Assad y la introducción de reformas democráticas. Las autoridades sirias justifican los ataques diciendo que se trata de bandas de criminales y terroristas que tratan de fomentar la rebelión. Precisamente barrios como el de Al-Ramel de la ciudad de Latakia han sido escenario de multitudinarias manifestaciones contra el gobierno de Assad desde marzo, la última de las cuales -el pasado viernes- reunió a unas 10.000 personas.

Mientras tanto el presidente norteamericano Barack Obama conversó el sábado con el rey Abdullah de Arabia Saudí acerca de la preocupante situación en Siria. Ambos mandatarios coincidieron en su «honda preocupación sobre el uso que el gobierno sirio está haciendo de la violencia contra sus propios ciudadanos», según informó la Casa Blanca en un comunicado.

Obama también conversó con el primer ministro británico David Cameron, con el que coincidió en la necesidad de un cese «inmediato» de la violencia y los ataques por parte de las fuerzas de seguridad sirias contra la población civil. Según un portavoz de Downing Street, ambos mandatarios «expresaron el horror ante la brutal reacción del régimen sirio contra protestas legítimas, en especialmente durante el mes del Ramadán».

La violencia en Siria se ha cobrado ya cerca de 2.200 víctimas, según cifras de organizaciones independientes y de Naciones Unidas. Otros países como Turquía o Rusia, que mantenían hasta hace poco buenas relaciones con el gobierno sirio, también han asegurado que «se les está acabando la paciencia» con Assad después de que éste haya hecho una y otra vez oídos sordos a los numerosos llamamientos para que ponga fin a la violencia y escuche las demandas de sus ciudadanos.