Asesinadas tres militantes nacionalistas kurdas en París

Las fallecidas fueron encontradas muertas en un piso de la capital francesa; una de ellas sería Sakine Cansız, quien fue una de las fundadoras en 1978 del PKK.

La oficina del Centro de Información del Kurdistán ubicada en pleno centro de París fue atacada en la noche del miércoles por un grupo de asaltantes desconocidos que asesinaron de varios disparos a tres mujeres activistas kurdas. Las tres fallecidas serían Sakine Cansız, una de las pocas mujeres que participó en 1978 en la fundación de la organización armada Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la representante en París del Congreso Nacional Kurdo (KNK) Fidan Doğan, y Leyla Söylemez, presidenta del Instituto Kurdo.

El crimen se produjo en la sede del Centro ubicada en la Avenida La Fayette, a pocos metros de la Estación de Tren del Norte (Gare du Nord) y en pleno centro de la capital gala. Según informó un miembro de la asociación, las tres mujeres se encontraban solas en el lugar el miércoles por la noche y sus cuerpos fueron descubiertos en torno a las 2:00 de la madrugada del jueves por varios de sus compañeros al ver que salían manchas de sangre por debajo de la puerta.

Dos de las víctimas fueron disparadas en el cuello, mientras que la tercera tenía heridas de bala en la frente y en el estómago. La policía aún está investigando el incidente pero las primeras pesquisas apuntan a que podrían haber abierto la puerta a sus asesinos, a los que podrían incluso conocer. No existía ninguna indicación o cartel en el exterior del edificio que informase de la presencia en el lugar del Centro de Información del Kurdistán, por lo que los asesinos planificaron el crimen con antelación y posiblemente conocían bien tanto a la organización como a sus integrantes.

El ministro del interior francés, Manuel Valls, visitó el lugar de los asesinatos en medio de protestas de unos 300 simpatizantes kurdos concentrados frente al lugar de los asesinatos que portando banderas kurdas y con la efigie del líder del PKK Abdullah Öcalan gritaban consignas como «No están muertas», «Todos somos el PKK» o «Turquía asesina, Hollande (el presidente francés) obedece», según destacó la prensa local. Valls describió ante los medios el crimen como «intolerable», al tiempo que pidió esperar a la conclusión de las investigaciones.

La Federación Francesa de Asociaciones Kurdas hizo un llamamiento para convocar una manifestación de protesta por las calles de la capital de Francia, país donde se estima residen unos 150.000 kurdos, la mayoría de ellos procedentes de Turquía. En una entrevista concedida al canal France 24 por el abogado de una de las víctimas, Armel Taverdin, éste afirmó que detrás del asesinato había fuerzas «opuestas a una solución para el Kurdistán y que están buscando una provocación», en referencia a las conversaciones iniciadas recientemente entre el gobierno turco y el líder histórico del PKK, Abdullah Öcalan, que cumple cadena perpetua desde 1999 en la isla prisión de İmralı. Taverdin reconoció además que al menos dos de las fallecidas habían estado siendo investigadas por la policía francesa y sometidas a vigilancia policial.

Sakine Cansız es posiblemente la más conocida de las tres víctimas. Detenida en 1979 y encarcelada en la prisión de Diyarbakır, comenzó a trabajar para el PKK tras su liberación bajo el nombre en clave de «Sara»; Cansız, caracterizada por su pelo rojo, sería sin embargo apartada por la organización terrorista de la militancia activa tras sus críticas a la ejecución del ex militante del grupo Mehmet Şener, ordenada por el propio líder del PKK, Abdullah Öcalan.

Tras sus desacuerdos con el rumbo que tomaba el PKK fue destinada a Europa, pero Cansız siguió manteniendo profundos desacuerdos con la cúpula militar y financiera de la organización armada, ésta última a cargo de Zübeyir Yılmaz, a quien Cansız habría acusado además de acoso sexual según informaciones publicadas en la prensa turca.

Reacciones desde Turquía

El crimen también despertó reacciones inmediatas en Turquía. Desde el gobierno de Ankara, el vice presidente del partido gobernante AKP Hüseyin Çelik indicó que a falta de más datos este tipo de muertes podría estar relacionado probablemente con «ejecuciones dentro del propio grupo» o con un ajuste de cuentas entre militantes del PKK.

«Este tipo de incidentes pueden tener lugar durante el proceso (de negociaciones entre el gobierno turco y el PKK)», explicó Çelik, refiriéndose también a un reciente ataque perpetrado por miembros del grupo terrorista contra un cuartel de la gendarmería en la provincia fronteriza de Hakkari, que causó la muerte a un militar turco y heridas a otros dos.

En términos similares se expresó el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, que en sus primeras reacciones tras conocer la noticia desde Senegal -donde se encuentra de visita oficial en el marco de una gira por varios países africanos- atribuyó el crimen a grupos opuestos a las negociaciones entre Ankara y el PKK o incluso a luchar internas en el seno de la propia organización terrorista, al tiempo que pidió paciencia y contención a la espera de las conclusiones de la investigación de las autoridades galas.

Por su parte desde las filas del partido nacionalista kurdo BDP se emitió un comunicado de condena pidiendo a sus simpatizantes y militantes que «acogieran a las mártires» en referencia a las tres militantes kurdas muertas, y convocando una protesta en la provincia de Diyarbakır, uno de los principales bastiones electorales del partido.

Así mismo los dos co-presidentes de la formación nacionalista, Gülten Kışanak y Selahattin Demirtaş, tienen previsto viajar a Paris para entrevistarse con las autoridades galas y asistir a los funerales de las víctimas, según informó el BDP en el comunicado, en el que se pedía además que la investigación desvele quién está detrás de estas muertes.

La prensa turca especulaba el jueves con varios motivos y autores tras estos asesinatos cuando apenas se ha iniciado la nueva ronda de contactos entre Öcalan y el gobierno turco: si bien la tesis que cobra más fuerza es la de un ajuste de cuentas dentro del PKK o la de facciones dentro de la organización armada que se oponen al diálogo con Turquía o incluso al propio liderazgo de Öcalan, no se descartan otras como las de un crimen instigado por el llamado «Estado Profundo» turco -que buscaría así sabotear el proceso de paz- o incluso la participación del espionaje iraní en los crímenes.