Al menos 20 muertos y 450 heridos es el balance de la segunda oleada de explosiones que sacudieron el miércoles el sur del Líbano y varios suburbios al sur y este de Beirut, y que en esta ocasión afectaron a los walkie-talkies usados por miembros de Hezbolá para comunicarse.
Varios medios internacionales, incluyendo el New York Times, ABC News o Al-Jazeera, confirmaron que al menos una de las explosiones se produjo durante un funeral organizado por Hezbolá por las víctimas del día anterior, cuando explotaron los mensáfonos (buscas) usados por Hezbolá para mandar mensajes a sus miembros dejando -según las últimas informaciones- 12 muertos (dos de ellos niños) y cerca de 3.000 heridos, cientos de ellos con heridas graves.
De nuevo, la segunda oleada de explosiones ocurrida a última hora de ayer colapsó los hospitales debido al gran número de víctimas y heridos; la doctora Joelle Khadra, médico en un hospital de Beirut, declaró que “las heridas son principalmente en los ojos y las manos, hay amputaciones de dedos y metralla en los ojos, algunas personas han perdido la vista”. Otro médico -que quiso preservar su anonimato- aseguró que las heridas eran “algo inimaginable, algo que no he visto en toda mi vida”.
El ministro de exteriores libanés Abdallah Bou Habib advirtió a Israel sobre lo que consideró como un “ataque flagrante contra la soberanía y la seguridad del Líbano” y una escalada que podría conducir a “una guerra más extensa” en la región. El día anterior, la explosión simultánea de miles de buscapersonas utilizados por Hezbolá para comunicarse con sus militantes dejó 12 muertos y cerca de 3.000 heridos, incluyendo al embajador de Irán en Líbano.
El Mossad colocó explosivos en los comunicadores usados por Hezbolá
Varias fuentes consultadas, incluyendo informes de inteligencia y responsables de seguridad en Líbano, señalan como teoría más probable tras estos ataques una compleja y bien planificada operación del Mossad israelí, que habría colocado pequeñas cantidades de explosivos -entre 30 y 50 gramos- en cada uno de los dispositivos de comunicación importados por Hezbolá hace meses.
El fabricante taiwanés de los buscapersonas que compró el grupo chiíta libanés, Gold Apollo, ha negado que colocara dichos explosivos y apunta a que los aparatos fueron fabricados bajo una cesión de licencia por una empresa llamada BAC con sede en Budapest (Hungría). En algún momento del proceso de fabricación o de la distribución posterior, el Mossad habría logrado interceptar los mensáfonos y manipularlos.
Hezbolá, que ha calificado lo ocurrido como la “mayor brecha de seguridad” de su historia, ha jurado venganza contra “el enemigo israelí” por estos ataques, sobre los que Israel sigue sin pronunciarse siguiendo su política tradicional acerca de este tipo de operaciones encubiertas en suelo extranjero. No obstante, el ministro de defensa israelí Yoav Gallant anunció que Israel ha iniciado una “nueva fase” del conflicto, y que tras meses combatiendo a Hamas en Gaza “el centro de gravedad (de la ofensiva) se está desplazando hacia el norte”, en una clara referencia a Líbano pero también a Siria, hacia donde el ejército israelí estaría ahora “dirigiendo sus fuerzas y recursos”.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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