Al menos 20 empleados de la ONU muertos en Afganistán

Una turba enfurecida de manifestantes afganos, enfurecidos por la quema del Corán por un predicador estadounidense, asaltó un complejo de Naciones Unidas al norte de Afganistán.

Una turba enfurecida de manifestantes afganos, enfurecidos por la quema del Corán por un predicador estadounidense, asaltó un complejo de Naciones Unidas al norte de Afganistán y mató al menos a una veintena de trabajadores en lo que constituye el peor ataque contra la organización en el país.

Un portavoz de la ONU en Kabul confirmó la muerte de siete empleados extranjeros, incluidos funcionarios como guardias de seguridad, aunque varios responsables en Nueva York afirmaron que la cifra final ascendía al menos a 20 muertos. «Tres funcionarios internacionales de la UNAMA (nombre que recibe la misión de la ONU en Afganistán) y cuatro guardias internacionales de seguridad murieron», declaró un portavoz.

Al parecer los atacantes prendieron fuego al complejo de edificios que albergaba la sede de Naciones Unidas y treparon por los muros de protección para tumbar una torre de vigilancia. El gobernador de la provincia de Balkh, Ata Mohamad Noor, dijo que los insurgentes habían usado la marcha como cobertura para atacar el complejo de la ONU, en una batalla que se extendió durante varias horas. «Los insurgentes aprovecharon la situación para atacar el complejo de la ONU», declaró el gobernador en rueda de prensa, añadiendo que muchos de los atacantes estaban armados.

Tanto la policía como las fuerzas armadas afganas fueron incapaces de controlar a los atacantes. Un portavoz de la ONU confirmó las muertes del personal, pero declinó comentar sobre el número de víctimas o sus nacionalidades. El jefe de la misión en Mazar-i-Sharif, el ruso Pavel Yershov, resultó también herido en el ataque y fue ingresado en un hospital; así mismo el ministerio rumano de exteriores dijo tener información de que un ciudadano de ese país figuraba entre los muertos. Miles de manifestantes protestaron también en la ciudad occidental de Herat, así como en Kabul, aunque no hubo actos de violencia.

El ataque parece que estuvo motivado por el polémico reverendo estadounidense Terry Jones, un párroco local conocido por su odio al Islam y que anunció en su página web que había quemado el pasado domingo en Florida un ejemplar del Corán, libro sagrado para los musulmanes, ante medio centenar de sus seguidores. Jones ya había amenazado con quemar cientos de ejemplares del Corán el año pasado, pero sus planes recibieron inmediatamente la condena unánime de la comunidad internacional y el propio presidente Barack Obama le advirtió de las consecuencias que un acto de provocación así podría tener.