Estados Unidos y la OTAN están presionando al gobierno turco para que acoja en su territorio el sistema de defensa anti-misiles diseñado frente a posibles ataques nucleares de países como Rusia.
Estados Unidos y la OTAN están presionando al gobierno turco para que acoja en su territorio el sistema de defensa anti-misiles diseñado frente a posibles ataques nucleares de países como Rusia, Irán o Siria, un proyecto que inquieta a Ankara por las posibles implicaciones para la paz y la estabilidad en la región.
Según informaciones recogidas el viernes por la prensa turca, Ankara se muestra incómoda con las presiones que Washington y la organización atlántica están llevando a cabo para que Turquía acoja un sistema que estaría dirigido precisamente contra países vecinos con los que intenta mantener buenas relaciones, como Siria, Irán o Rusia (este último, uno de los principales socios comerciales de Turquía).
El popular diario turco Hürriyet informaba ayer de que el gobierno del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan se opone a que el sistema anti-misiles sea desplegado únicamente en su territorio, y que sus vecinos Irán o Siria no sean definidos como «amenazas potenciales» para la OTAN, algo que sin duda pondría en jaque las buenas relaciones que Ankara mantiene con estos países y elevaría las tensiones en la región.
Si bien el gobierno de Erdoğan aún no se ha pronunciado sobre el sistema anti-misiles, el principal partido de la oposición ya ha mostrado su desacuerdo y su líder, Kemal Kılıçdaroğlu, declaró que por qué debía acoger Turquía un sistema defensivo que ningún otro país occidental quire tener en su territorio. Para Turquía, si el propósito del escudo de misiles es defensivo, ningún país debería ser nombrado específicamente como posible objetivo de la OTAN, lo que podría provocar una escalada bélica. «Si así fuera, Turquía podría afrontar problemas con sus vecinos debido al escudo anti-misiles», indicaron fuentes diplomáticas en declaraciones al diario Hürriyet.
Al parecer el gobierno turco habría presentado el jueves un documento ante la OTAN con sus objeciones sobre el proyecto. En concreto, Ankara desea saber contra quién está específicamente creado el sistema anti-misiles, quién estaría al mando del mismo, qué garantías tendrá Turquía sobre su uso, cuál sería el coste para Turquía, y cómo afectaría el despliegue del escudo anti-misiles en territorio turco a su propio sistema de defensa nacional de misiles. Las discusiones técnicas finales sobre el proyecto continuarán en la próxima cumbre de la OTAN, que tendrá lugar el 19 y 20 de noviembre en Bruselas, donde se espera que se tome una decisión final al respecto.
«No se trata de reservas, sino de las condiciones necesarias para la negociación. Estamos negociando los términos, y naturalmente todas las partes están exponiendo sus opiniones», dijo el viernes en declaraciones a la prensa el ministro de defensa turco, Vecdi Gönül. «El escudo anti-misiles es un sistema defensivo, por tanto no puede tener como objetivo ningún país», añadió Gönül en respuesta a las preocupaciones de que el proyecto haya sido creado en respuesta a un posible ataque de Irán.
Estados Unidos y el mando atlántico consideran sin embargo que Turquía es por su ubicación geográfica el lugar idóneo para el despliegue de estos misiles, que algunos países como Rusia ya han calificado como una amenaza directa y una vuelta a la «Guerra Fría».
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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