arqueólogos en primer plano trabajando sobre restos de edificios con las murallas restauradas de Hattusa de fondo

Arqueólogos restauran un barrio hitita de 3.500 años en la antigua Hattusa 

La antigua Hattusa, capital del Imperio hitita durante aproximadamente 450 años, está siendo objeto de nuevos trabajos de restauración destinados a conservar estructuras de unos 3.500 años de antigüedad descubiertas durante las excavaciones y facilitar su comprensión por parte de los visitantes. Las labores de los arqueólogos en las ruinas de Hattusa -declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO– se concentran en la Ciudad Baja, donde las excavaciones concluyeron en 2022. 

Mientras los trabajos arqueológicos continúan en distintos puntos del yacimiento, los equipos de conservación intervienen sobre estructuras descubiertas anteriormente para garantizar su preservación. Una vez terminada la restauración, los visitantes podrán contemplar de forma más clara cómo era un barrio de época hitita y comprender mejor la organización urbana de esta antiquísima ciudad, según informan medios turcos especializados en arqueología

Una restauración para mostrar cómo era un barrio hitita

Las excavaciones dirigidas por el Instituto Arqueológico Alemán están sacando a la luz nuevos hallazgos en diferentes zonas de Hattusa. El profesor Andreas Schachner, responsable de las excavaciones en Hattusa desde 2006, explicó que este año los trabajos se han centrado en la restauración de la Ciudad Baja, donde las excavaciones concluyeron hace 4 años. 

El objetivo no es únicamente conservar los elementos arquitectónicos descubiertos, sino también permitir que los visitantes comprendan cómo era el entramado urbano durante el período hitita. Schachner señaló que, cuando finalicen las actuaciones, será posible observar de manera más comprensible la estructura urbana de un barrio hitita. 

El jefe de las excavaciones en Hattusa subrayó en este sentido que la labor de los arqueólogos no termina cuando concluyen las excavaciones: “Nuestra tarea no consiste únicamente en investigar y excavar, sino también en restaurar y mostrar nuestros hallazgos a las generaciones futuras”. Según indicó, aproximadamente el 30% de los trabajos realizados en Hattusa son tareas de restauración. 

Un gran terremoto acabó con la Ciudad Baja de Hattusa

La zona de la Ciudad Baja donde se desarrollan actualmente las labores de restauración está aportando información relevante tanto sobre la arquitectura de Hattusa como sobre las transformaciones y la evolución experimentadas por la ciudad. Y es que en la Ciudad Baja se encuentran tanto estructuras vinculadas al entorno del rey hitita, como edificios con funciones administrativas y económicas.

Las excavaciones y las investigaciones en la zona también han permitido identificar huellas de terremotos en los edificios de la ciudad. Schachner señaló sobre este punto que el asentamiento de la Ciudad Baja llegó a su fin precisamente tras la destrucción causada por un gran terremoto

La gran plaza situada frente a la puerta de la ciudad y las vías que conducían hasta ella, descubiertas anteriormente en esta zona, ayudan asimismo a comprender la planificación urbana de Hattusa en tiempo de los hititas, según Schachner, que insistió en que el lugar es especialmente importante porque permite observar cómo evolucionó la urbanización de Hattusa hasta el siglo XIV a. C. 

Así, al analizar conjuntamente la gran plaza, las vías de comunicación, los edificios públicos y económicos y las zonas residenciales, es posible comprender mejor la función que desempeñaba la Ciudad Baja dentro de la gran capital hitita. “Tenemos aquí una ciudad que nos ofrece una buena imagen de cómo eran el paisaje y la urbanización hasta el siglo XIV a. C.”, afirmó Schachner. 

Una de las grandes ciudades en la Edad del Bronce

Los esfuerzos de conservación en Hattusa no se limitan a las estructuras de la Ciudad Baja. El sistema de murallas de aproximadamente 7 kilómetros de longitud también ha sido objeto de diferentes trabajos de restauración en años previos. 

En 2005, el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía reconstruyó las murallas hititas utilizando adobe como material de construcción, siguiendo las técnicas de construcción originales. Estas estructuras defensivas son además sometidas periódicamente a trabajos de mantenimiento y reparación. 

Hattusa, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, tiene una gran importancia para los arqueólogos no solo por haber sido la capital hitita, sino también por reunir en su seno miles de años de historia de los asentamientos humanos en Anatolia, ya que el yacimiento arqueológico conserva vestigios correspondientes a diferentes períodos, desde el Calcolítico hasta la época de los bizantinos. La ciudad ocupaba en su apogeo unas 180 hectáreas -casi 2 kilómetros cuadrados- y tenía unos 50.000 habitantes, lo que la convertía en uno de los centros urbanos más grandes e importantes del Cercano Oriente durante el final de la Edad del Bronce.