España y buena parte de Europa viven este miércoles un eclipse solar especialmente excepcional. El fenómeno astronómico es el primero de una singular sucesión de eclipses que permitirá contemplar desde algún punto de la Península Ibérica dos eclipses totales y uno anular entre 2026 y 2028. El de hoy será visible como total en una amplia franja de la Península y Baleares, mientras que en buena parte del resto de Europa podrá observarse de forma parcial.
La particularidad de esta secuencia no terminará hoy. El 2 de agosto de 2027 otro eclipse solar total atravesará el extremo sur de la Península, incluyendo Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla, antes de que un eclipse anular recorra buena parte de España el 26 de enero de 2028. Después habrá que esperar hasta 2053 para volver a contemplar un eclipse solar total desde España.
El eclipse de hoy, sin embargo, no será visible en Turquía, ya que el fenómeno se producirá en el momento en que el sol ya se haya ocultado en el horizonte. Sin embargo, precisamente Turquía ofrece uno de los episodios históricos más fascinantes relacionados con los eclipses: hace más de 2.000 años, la desaparición repentina del Sol sirvió para detener una batalla en Anatolia.
El eclipse que detuvo una gran batalla en la Antigüedad
La historia se remonta al siglo VI antes de nuestra era, cuando medos y lidios llevaban varios años enfrentados. Según relata el historiador griego Heródoto, durante una batalla el día se convirtió repentinamente en noche, y los dos ejércitos interpretaron el fenómeno como una señal divina y dejaron de combatir. El episodio tuvo lugar en Anatolia, en el territorio de la actual Turquía, y terminó dando paso a un acuerdo de paz entre los dos pueblos.
Los cálculos astronómicos modernos permiten relacionar el relato de Heródoto con un eclipse solar total ocurrido el 28 de mayo de 585 a. C. La NASA incluye este acontecimiento en su recopilación de eclipses históricos y lo identifica efectivamente como un eclipse asociado al conflicto entre medos y lidios.
La tradición también relacionó el fenómeno con Tales de Mileto, uno de los primeros filósofos y científicos de la antigua Grecia. Heródoto afirmó que Tales había conseguido predecir el año en el que se produciría el eclipse; no obstante, hay que señalar que no se conoce el método que habría utilizado y que esta afirmación sigue siendo objeto de debate entre los historiadores.
Cuando los eclipses eran señales de los dioses
Y es que para las sociedades antiguas, un eclipse solar podía resultar un suceso muy inquietante y con connotaciones religiosas. La desaparición temporal del Sol durante el día alteraba de forma repentina el aspecto del cielo y, antes de que se comprendieran sus causas astronómicas, muchos pueblos lo interpretaron como un presagio o una señal sobrenatural. De hecho, en prácticamente todas las civilizaciones con registros históricos, los eclipses totales fueron contemplados con temor antes del desarrollo de métodos matemáticos y astronómicos capaces de predecirlos, y explicarlos.
Los registros antiguos conservan ejemplos especialmente llamativos. Los asirios dejaron constancia de un eclipse solar ocurrido en el siglo VIII antes de nuestra era, mientras que textos chinos y griegos también recogieron eclipses y los relacionaron con acontecimientos extraordinarios. En la antigua Grecia, el poeta Arquíloco describió un eclipse ocurrido en el siglo VII a. C. con imágenes propias de un mundo en el que el Sol podía desaparecer de repente en pleno día.
Con el paso de los siglos, los eclipses dejaron de ser únicamente acontecimientos asociados a presagios y se convirtieron también en oportunidades para la observación científica. Durante un eclipse total, la Luna bloquea el brillante disco solar y permite observar la corona solar, la tenue atmósfera exterior del Sol que normalmente queda oculta por su intenso resplandor. Los eclipses incluso han desempeñado un papel en grandes avances científicos: en 1919, observaciones realizadas durante un eclipse proporcionaron evidencias de la desviación de la luz predicha por la teoría de la relatividad general de Albert Einstein.
Turquía espera el eclipse solar de 2027
La relación de Turquía con los eclipses no pertenece únicamente a la Antigüedad. Este país fue escenario de observaciones científicas durante el eclipse solar total del 29 de marzo de 2006, que pudo contemplarse en el distrito de Manavgat, en Antalya, y durante el cual observaciones realizadas permitieron estudiar las propiedades físicas de la corona solar.
Además, aunque no sea así con el que ocurre hoy, el próximo gran eclipse solar no dejará a Turquía al margen. El 2 de agosto de 2027, habrá un eclipse que será total en distintas regiones del mundo y que volverá a atravesar España, si bien desde Turquía únicamente será visible como eclipse parcial, siendo más intenso en las regiones más occidentales del país. En Fethiye, por ejemplo, el máximo se producirá alrededor del mediodía, cuando la Luna ocultará un 75% del disco solar.
Hace más de dos milenios, un eclipse solar cambió el curso de una batalla en Anatolia en un tiempo en que este fenómeno era visto como algo misterioso y casi mágico; hoy, esos mismos movimientos precisos entre el Sol, la Luna y la Tierra permiten estudiar el funcionamiento de nuestra estrella y reúnen a cientos de miles de curiosos alrededor del mundo: algo impensable para quienes, hace 2.500 años, contemplaron con temor y asombro cómo el día se convirtió repentinamente en noche en mitad de un intenso combate.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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