El afamado pianista, que por ahora no deberá cumplir la sentencia, fue condenado por un tribunal acusado de insultar las creencias religiosas por una serie de mensajes publicados en Twitter.
El renombrado pianista turco Fazıl Say fue sentenciado el lunes a 10 meses de prisión después de que un tribunal le encontrara culpable del cargo de “insultar los valores religiosos de parte de la sociedad”, si bien la condena ha quedado en suspenso y el artista no tendrá que ir a la cárcel.
El pianista, de 42 años de edad y que ha tocado entre otras con la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de Belín, en anteriores ocasiones se ha declarado «un ateo orgulloso de proclamarlo alto y claro»; sin embargo el origen de la polémica sentencia hay que buscarlo en una serie de mensajes que publicó en su cuenta de Twitter el año pasado.
En uno de ellos afirmaba, citando al poeta persa Omar Jayam, que puesto que en el Cielo se prometía a los creyentes bebidas y mujeres bonitas por cometer buenas acciones, el Paraíso debía parecerse a un club nocturno o a un burdel. “Dices que los ríos correrán con vino. ¿Es el Jardín del Edén un pub? Dices que darás dos huríes a cada musulmán. ¿Es el Jardín del Edén un prostíbulo?”. En otros comentarios en su cuenta de Twitter decía: «No sé si os habéis dado cuenta o no, pero donde quiera que hay un estúpido o un ladrón, es un creyente en Dios. ¿Es esto una paradoja?». Anteriormente en la misma red social también se había burlado de la llamada a la oración en las mezquitas: «El muecín ha recitado la oración de la tarde en 22 segundos… ¿Por qué tanta prisa? ¿Por una amante? ¿Por una juerga con rakı (licor turco)?».
Los abogados de Say habían sostenido en su defensa que el acusado “no tenía intención de insultar o denigrar” las creencias religiosas con sus tweets, algo que no convenció sin embargo al tribunal. La fiscalía, que argumentaba que los comentarios ofensivos del pianista habían ofendido no sólo al Islam sino a otras religiones como el cristianismo y el judaísmo, argumentó por el contrario que sus palabras constituían una violación contra varios apartados del Artículo 216 del Código Penal Turco (TCK), que prohíbe en Turquía la incitación al odio contra grupos religiosos, sociales o étnicos, así como «el insulto a los valores religiosos de parte de la sociedad». La acusación particular estaba formada por dos ciudadanos, Ali Emre Bukağılı y Turan Gümüş, que argumentaron por su parte que los comentarios de Say eran profundamente ofensivos y que no se justificaban bajo el pretexto de la libertad de expresión.
En un primer momento la sentencia era de ocho meses de prisión por “comisión y repetición de un delito”, a los que se añadieron otros cuatro años por el hecho de que los mensajes se hubieran realizado a través de un medio de difusión; posteriormente la pena se redujo a sólo 10 meses de cárcel, que el artista no tendrá que cumplir si en los próximos cinco años no vuelve a ser condenado por un delito similar.
“Lo siento por mi país”, dijo Say tras recibir la sentencia. “Estoy desilusionado por la libertad de expresión. Estoy más preocupado por el estado de la libertad de expresión y creencia en Turquía, de lo que lo estoy por mi propia sentencia”, agregó el músico, que volvió a insistir como ha mantenido desde el principio que las acusaciones carecían de fundamento. Por ahora no está claro si la sentencia será recurrida por Say, quien en cualquier caso sí ha decidido cerrar su cuenta en la red social Twitter.
Reacciones al veredicto
El juicio contra el pianista había desatado una gran polémica dentro y fuera de Turquía, donde se enfrentan las posturas de aquellos que consideran excesivos los habituales comentarios ofensivos contra la religión de un personaje público como Fazıl, y de los que defienden ante todo la libertad de expresión y creen que un caso como éste perjudica seriamente la imagen del país.
Nada más conocerse la sentencia, importantes personalidades del mundo del arte y la política de Turquía mostraron su rechazo por la condena y su solidaridad con el artista. Una de ellas fue la escritora turca Elif Şafak, quien a través precisamente de su cuenta en Twitter dijo estar “profundamente sorprendida y entristecida al oír sobre la sentencia dada al reconocido pianista Fazıl Say”.
Otras reacciones llegaron desde el mundo del periodismo, la literatura o el cine. “Cualquiera que sea la razón, resulta demencial dar semejante castigo a un artista de renombre mundial”, declaró el crítico de cine y escritor Atilla Dorsay.
El ministro de cultura y turismo de Turquía, Ömer Çelik, comentó sobre la sentencia que, si bien debe considerarse que se trata de una decisión judicial, personalmente no deseaba que “ningún ciudadano, artista, personalidad de la cultura o político tenga problemas por la libertad de expresión”. “Se trata de un problema que debería ser tratado en el ámbito de la ley”, subrayó no obstante Çelik.
Una portavoz del vice presidente de la Comisión Europea mostró también su preocupación por el veredicto, recordando la importancia de que en Turquía se respete plenamente la libertad de expresión.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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