Muhteşem Yüzyıl («El Siglo Magnífico») es la serie más vista en Turquía y en muchos países vecinos, pero también una de las más polémicas por la imagen que ofrece del sultán Solimán el Magnífico.
Muhteşem Yüzyıl («El Siglo Magnífico«, en turco), es posiblemente la serie de televisión más vista no sólo en Turquía, sino también en varios países de Oriente Medio y los Balcanes, incluyendo la vecina Grecia. Con un gran elenco de actores y una puesta en escena llena de magníficos vestidos y decorados, muestra la vida del sultán otomano Süleyman (Solimán) el Magnífico y la de su favorita, Hürrem Sultan (llamada en Occidente Roxelana). Pero pese a su gran éxito y a llevar ya algunos años en antena, parece ser que la serie no es del gusto de todos, y tiene también su parte polémica.
Solimán el Magnífico, llamado en Turquía » Süleyman Kanuni» (Solimán el Legislador) gobernó el Imperio Otomano entre 1520 y 1566 coincidiendo con su época de mayor esplendor político, militar y cultural; como sultán, y a diferencia de muchos de sus sucesores que prefirieron permanecer recluidos entre los placeres del Palacio de Topkapı, Süleyman lideró personalmente a sus tropas en numerosas campañas en los Balcanes, Europa, África y Oriente Medio.
La popular serie Muhteşem Yüzyıl no se interesa sin embargo por su faceta como estadista y gobernante de uno de los grandes imperios de la época, y se presenta como un melodrama que se centra más en su vida privada y la de su familia para mostrarnos a un sultán totalmente diferente, más pendiente de su familia y sobre todo de su harén. Y es en este punto donde algunas personas encuentran más polémica esta producción, vista por millones de telespectadores cada semana dentro y fuera de Turquía.
El último en mostrar su desacuerdo públicamente ha sido nada menos que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, que hace una semana criticaba abiertamente la serie durante un discurso pronunciado en la inauguración de un aeropuerto al oeste de Turquía. En él, Erdoğan arremetió contra esta producción precisamente por la imagen que muestra del sultán Süleyman, al tiempo que insinuó haber ordenado a la fiscalía una investigación para determinar si se podían emprender acciones judiciales contra los productores de la serie por «jugar con los valores» de la historia turca.
«No conocemos a este Kanuni (Solimán el Magnífico). Él pasó 30 años de su vida a lomos de un caballo. Condeno públicamente a los directores de esta serie y a los propietarios de la cadena de televisión (que la emite)», declaró entonces el premier turco.
Aunque ésta no es la primera vez que el primer ministro y líder del partido gobernante AKP se ha referido de forma crítica a esta popular serie, sí es la primera en la que sugiere que podrían tomarse acciones judiciales contra ella. Estas declaraciones han generado una gran polémica en Turquía y han sido uno de los principales temas de opinión en televisión, prensa y en redes sociales como Twitter durante los últimos días. Como no podía ser menos, la contienda entre partidarios y detractores saltó también al plano político y los principales partidos de la oposición criticaron las declaraciones de Erdoğan; un diputado del principal partido de la oposición (CHP, Partido Republicano del Pueblo) llegó incluso a presentar una pregunta ante el parlamento referente a la serie y a las supuestas medidas que habría tomado el primer ministro contra ella.
El debate previsiblemente continuará en los próximos días, como ha continuado casi desde que se empezara a emitir hace dos años. Sus detractores, principalmente círculos conservadores, critican la imagen distorsionada y alejada de la realidad histórica que ofrece Muhteşem Yüzyıl de Solimán, y su representación como un sultán más pendiente de las intrigas del harén que de la política. La serie ha recibido desde su inicio miles de quejas y ha sido incluso multada en dos ocasiones por la Junta Suprema de Radio y Televisión de Turquía (RTÜK) por demandas en este sentido.
Sus defensores recuerdan por contra que es sólo un «culebrón» histórico, una ficción televisada que atrae a 20 millones de telespectadores cada semana y que ha desatado un renovado interés por la época, como demuestra el «boom» en las ventas de libros sobre ese período de la historia otomana o sobre alguno de los personajes de la serie, como el sultán Solimán o su amada Roxelana.
Paradójicamente es desde el propio gobierno desde donde ha llegado una de las respuestas más contundentes a las críticas de Erdoğan; según publicaba hace unos días el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía, «El Siglo Magnífico» tiene 150 millones de telespectadores en Oriente Medio, los Balcanes y varias repúblicas túrquicas de Asia Central, sin contar los televidentes turcos.
En unas declaraciones realizadas el pasado jueves, el presidente turco Abdullah Gül y antiguo compañero de partido de Erdoğan también lanzaba otro jarro de agua fría a la polémica al subrayar que la historia y especialmente la época otomana se ha convertido en un creciente tema de interés en Turquía en los últimos años, y que es lógico y positivo que ese interés se vea reflejado en series de televisión y películas.
«El hecho de que acontecimientos o personajes históricos estén siendo tratados en películas o series de TV es un hecho bienvenido… Resulta importante aprender lecciones de la historia, porque como dice el dicho turco, ‘La historia se repite a sí misma’ «, explicó Gül durante una ceremonia de entrega de premios de cultura, en clara referencia a la polémica generada en torno a series como «El Siglo Magnífico».
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





