Al menos 128 personas han muerto ya en los mayores incendios forestales que ha sufrido Australia en toda su historia, y que han arrasado el sureste del país. El fuego ha destrozado ya más de 700 viviendas y destruido dos ciudades desde el pasado sábado, favorecido por la peor ola de calor desde hace un siglo y por la ayuda de algunos pirómanos, según las autoridades australianas. Las autoridades temen que la cifra de víctimas mortales siga aumentando, dado que muchos heridos sufren graves quemaduras.
Estos incendios son los peores y más mortíferos de la historia del país, superando incluso los registrados en 1983 en los estados de Victoria y en el de Australia Meridional, que provocaron la muerte de 73 personas. «El infierno en todo su furor se ha abatido sobre la población del Estado de Victoria desde hace 24 horas. Muchos han muerto, muchos han resultado heridos», dijo el primer ministro.
El gobierno australiano ha ordenado el despliegue de unidades del ejército para ayudar a los 3.000 bomberos ya movilizados. La mayor parte de los muertos este fin de semana se registraron en la región de Melbourne, la segunda ciudad de Australia, situada en el estado de Victoria. «Desgraciadamente, esperamos que haya todavía más muertos», dijo un responsable de la policía del estado.
Marysville, una población situada al noroeste de Melbourne, fue totalmente arrasada por el fuego. Los supervivientes describieron cómo una espesa nube negra de cenizas se extendió por el cielo, eclipsando el sol y dejando únicamente filtrar un «horrible resplandor naranja» mientras las llamas invadían sus viviendas.
Una testigo de la localidad de Kinglake, cerca de Melbourne, describió la llegada a su casa de un hombre acompañado de su hija, ambos gravemente heridos. «Le colgaban trozos de piel y su hija pequeña también estaba quemada. Llegó diciendo: «He perdido a mi mujer y a mi otro hijo, lo único que quiero es que salven a mi hija».
«Estos fuegos han sido muy rápidos, muy violentos y muy feroces», subrayó un jefe policial. «Lo peor que le puede ocurrir a la gente es que tomen una decisión precipitada para huir y que acaben atrapados en sus coches», declaró a la cadena Sky News la portavoz de la sección rural de los bomberos de Nueva Gales del Sur. Las imágenes aéreas muestran numerosos coches calcinados abandonados en medio de las carreteras por sus ocupantes para escapar del fuego.
Mientras continúan los fuertes vientos y la temperatura ha alcanzado los 46 grados centígrados debido a una ola de calor sin precedentes. El primer ministro del estado de Victoria, John Brumby, dijo que sólo la lluvia podrá ayudar a mejorar la situación, y que esta no se espera, no al menos en los próximos días.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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