Al menos 45 miembros de la minoría chií resultaron muertos después de que hombres armados detuvieran y abrieran fuego contra un autobús de pasajeros a las afueras de Karachi.
Una facción escindida de los talibanes se adjudicó el miércoles la autoría del brutal ataque contra un autobús de pasajeros en la ciudad portuaria de Karachi, al sur de Pakistán, en el que habrían fallecido al menos 45 personas todas ellas miembros de la minoría musulmana chií del país.
Un autoproclamado portavoz del grupo armado Jundullah, una facción escindida de la principal red terrorista talibán Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) –a la que la policía había atribuido inicialmente el ataque- informaba a los medios locales por vía telefónica que habían atacado el autobús que transportaba a 60 miembros de la comunidad ismailí, una corriente del Islam chií, dejando 45 muertos y 14 heridos.
Según las informaciones iniciales, entre seis y ocho hombres armados a bordo de motocicletas habrían detenido el autobús en el suburbio de Safoora Ghot, al este de las afueras de Karachi, abriendo fuego primero desde el exterior contra el vehículo. Según testimonios de los supervivientes tres de ellos vestían uniformes de la policía, y portaban pistolas y rifles automáticos. Fuentes médicas indicaron que la mayoría de las víctimas tenían impactos de bala en la cabeza y en el pecho.
Una de las supervivientes relató cómo tres de los atacantes entraron en el autobús por la puerta trasera y dispararon de inmediato al conductor, que no obstante sobrevivió. “Al principio pensé que serían ladrones. Tras disparar al conductor, separaron a dos niños y nos dijeron que mantuviéramos las cabezas agachadas”, dijo la mujer, herida en el brazo y el hombro, en declaraciones a una televisión local.
Las autoridades locales han declarado el estado de emergencia mientras los hospitales han solicitado más donaciones de sangre para atender a los heridos. El gobierno paquistaní, que ha condenado duramente lo que ha calificado como una “tragedia nacional”, ha declarado el jueves día de luto oficial en memoria de las víctimas.
La violencia contra las minorías religiosas en Pakistán se ha recrudecido en los últimos años, incluyendo a los cristianos pero también a los chiíes, que conforman el 10% de los 180 millones de habitantes de Pakistán. Se estima que el país acoge a unos 300.000 seguidores de la corriente ismailita, la mayoría de los cuales vive en Karachi y en regiones del norte próximas a la frontera china.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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