Un ataque del PKK mata a 3 soldados turcos y hiere a un gobernador

Tres soldados turcos murieron y otras cuatro personas resultaron heridas, incluyendo a un gobernador y su escolta, durante un ataque que supuestos miembros del PKK llevaron a cabo el lunes en la provincia oriental de Van.

Tres soldados turcos murieron y otras cuatro personas resultaron heridas, incluyendo a un gobernador y su escolta, durante un ataque que supuestos miembros del PKK llevaron a cabo el lunes en la provincia oriental de Van.

El ataque se produjo cerca de la población de Gedikbaşı, situada en el distrito de Başkale de la provincia oriental de Van, fronteriza con Irán. El asalto se produjo contra un vehículo militar matando a tres soldados e hiriendo a varias personas, incluyendo soldados y personal civil que viajaba con el convoy.

Según informó el canal de noticias NTV, entre los heridos se encontraría el gobernador del distrito fronterizo de Başkale, Bilgihan Bayer, así como miembros de su escolta. Todos ellos fueron trasladados a la ciudad de Van para recibir tratamiento hospitalario.

Esta nueva acción de la organización terrorista kurda tuvo lugar el mismo día que el Consejo Supremo Militar (YAŞ) se reunía en Ankara bajo la presidencia del primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, pocos días después de que cuatro de los cinco principales comandantes de las Fuerzas Armadas de Turquía (TSK) presentaran su dimisión por desavenencias con el gobierno sobre la designación de nuevos generales prevista para la reunión del lunes. El desacuerdo se produjo por la negativa del ejecutivo del AKP a aceptar las candidaturas presentadas por la cúpula militar para nuevos nombramientos, candidatos que el gobierno rechazaba por estar pendientes de ser procesados por supuestos vínculos con tramas golpistas contra el poder civil.

Las dimisiones pusieron de relieve las tensiones entre el partido gobernante AKP, a quien los militares nunca han visto con buenos ojos por sus raíces religiosas y sus políticas tolerantes con el uso del pañuelo islámico, y los altos mandos del ejército, cuya actuación se ha visto cuestionada por la escalada de atentados del PKK y sus sospechadas vinculaciones con tramas y organizaciones golpistas o nacionalistas.

El gobierno presidido por Erdoğan apuesta además por una reforma completa de la constitución y una apertura democrática hacia la minoría kurda, así como una tendencia a la profesionalización de las fuerzas armadas que permitan un mayor control del poder civil y una mayor eficacia en la lucha contra el terrorismo; todos estos planes cuentan sin embargo con la oposición de la vieja guardia kemalista del ejército turco, que teme perder los privilegios y la «tutela» del poder civil que han disfrutado durante décadas en Turquía.