Tymoshenko no acepta la derrota electoral y provoca una crisis en Ucrania

La confusión política y social amenazan Ucrania después de que la primera ministra Yulia Tymoshenko se negase este jueves a aceptar su derrota en las elecciones y abandonar su cargo.

La confusión política y social amenazan Ucrania después de que la primera ministra Yulia Tymoshenko se negase este jueves a aceptar su derrota en las elecciones y abandonar su cargo, a pesar de que los observadores internacionales confirman que los comicios fueron limpios.
 
En su primera aparición pública tras su derrota electoral del domingo, Tymoshenko no dió su brazo a torcer y se negó a admitir la victoria de su rival pro-ruso Viktor Yanukovich -del Partido de las Regiones-, acusándolo de demagogia y de haber cometido fraude. La postura de Tymoshenko fue confirmada por uno de sus asesores, que aseguró que el actual gobierno «no planea dimitir voluntariamente».
La negativa de la primera ministra ucraniana y su gabinete a reconocer la derrota electoral y abandonar el poder abre la posibilidad a un prolongado conflicto entre Tymoshenko y Yanukovich, ambos enfrentados en una amarga campaña de difamación e insultos que culminaron en la segunda vuelta del psado domingo, en la que los resultados oficiales confirmaron una victoria de Yanukovich por un 3´48% de votos de diferencia.
 
Aunque la nueva composición del parlamento permite presentar una moción de censura contra el ejecutivo de Tymoshenko, el proceso puede ser largo y especialmente tortuoso para un país que aún arrastra las consecuencias de la crisis económica mundial y que se debate entre mirar a Occidente e integrarse en la UE -opción mayoritaria en el oeste- o regresar a la órbita de Moscú, como quieren la mayoría de los ciudadanos del este de Ucrania.
Las elecciones no obstante fueron calificadas por observadores internacionales como limpias, los gobiernos occidentales comenzaron a felicitar al ganador, aumentando la presión soby re Tymoshenko, entre ellos el presidente francés Nicolas Sarkozy, que calificó la victoria de Yanukovich como una «victoria para la democracia ucraniana». El presidente ruso Dmitry Medvedev también felicitó a Yanukovich y mostró su confianza en que mejoren los lazos entre ambas naciones.