niño con un teléfono móvil

Turquía impondrá un límite de 15 años para que los menores usen redes sociales

Turquía está tomando ya medidas encaminadas a fijar un límite de 15 años como edad mínima para que los menores accedan a las redes sociales, según afirmó hace unos días ante el parlamento la ministra de Familia y Servicios Sociales del país, Mahinur Özdemir Göktaş, al hablar sobre el modelo que quiere seguir el gobierno turco en línea con lo que ya están haciendo otros países como Australia.

Y es que a partir del 10 de diciembre de 2025, Australia prohibirá por completo el acceso a redes sociales a menores de 16 años: no podrán abrir nuevas cuentas, las existentes serán cerradas y las plataformas estarán obligadas a introducir sistemas de verificación de edad. Una decisión que reabre el debate global sobre qué tipo de espacio deben ser las plataformas digitales para los niños, y que ha llevado a que cada vez más países se planteen limitar el acceso a los menores a este tipo de plataformas, muy habitual especialmente a través de dispositivos móviles.

Pese a que Australia ha sido la pionera en imponer una medida de este tipo abriendo un debate a nivel mundial, lo cierto es que el límite de 16 años fijado por el país de Oceanía no es un estándar internacional: algunos países estudian límites para menores de 13, y otros hablan de fijar la barrera en 14 o 15 años. Turquía, por su parte, prepara un modelo propio adaptado a la estructura social del país y a los hábitos digitales de los menores. 

“Los adolescentes son más vulnerables al contenido dañino”

A este respecto, el profesor Zafer İçer, vicedecano de la Facultad de Derecho de la Universidad del Mármara de Estambul, explicó en declaraciones a TRTHaber el trasfondo del debate: “La edad se eleva a 16 porque los adolescentes son más vulnerables al contenido dañino. Sin embargo, no existe un criterio universal; cada país aplica prácticas distintas”, comentó.

En declaraciones hechas a la comisión del parlamento turco sobre plataformas digitales, la ministra turca de Familia y Servicios Sociales señaló que Ankara está estudiando los marcos de protección infantil más avanzados, tomando como referente los aplicados en países como Reino Unido y Australia

Los planes del ministerio dirigido por Göktaş pasan por adoptar medidas de peso destinadas a reducir los riesgos del entorno digital para los menores, y el nuevo reglamento exigirá a las plataformas que operan en Turquía retirar de forma inmediata cualquier contenido violento, abusivo, ilegal o perjudicial para los menores, sin tener que esperar una orden judicial.

El modelo turco: una autorregulación de las propias plataformas digitales

En todo caso, la reorganización de las políticas de seguridad digital en Turquía parece buscar un modelo protector, no prohibitivo, dando a las plataformas sociales mayores responsabilidades, mientras que la protección de los datos personales de los menores estará respaldada por una normativa estricta. Si bien aún no hay un texto definitivo sobre la nueva ley que prepara Turquía para proteger a los menores de los riesgos de las redes sociales, la prensa turca señala que el borrador con el que ya trabaja el ministerio incluye los siguientes puntos:

  • Los menores de 15 años no podrán abrir cuentas en redes sociales.
  • Se impondrán tecnologías obligatorias de verificación de edad en plataformas sociales.
  • Las plataformas deberán presentar informes periódicos sobre riesgos de posible contenido dañino.
  • Las herramientas de control parental deberán ser accesibles y eficaces.

El Ministerio de Familia y Servicios Sociales busca que el sistema para retirar contenido dañino funcione mediante un modelo de autorregulación rápida de las propias plataformas digitales, que permita actuar de inmediato ante cualquier riesgo para los menores.

No obstante, el profesor İçer considera que la solución no pasa únicamente por limitar el acceso a los menores, sino por transformar la propia infraestructura digital haciéndola más segura para ellos: “En lugar de restricciones por edad, otros métodos como algoritmos adaptados para menores, filtros reforzados o autorizar un uso limitado de las redes sociales pueden lograr también el mismo objetivo. La prohibición es solo una opción. Antes que eso deberían priorizarse medidas como aumentar la alfabetización digital, mejorar la educación parental y fortalecer los servicios de orientación. Aunque la prohibición acabe siendo una realidad, la clave está en cómo se implemente”.