Turquía albergará finalmente la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP31) en 2026 después de que Australia haya decidido retirar su candidatura y respaldar la candidatura de Ankara para celebrar el encuentro en Antalya, a cambio de que Camberra asuma la presidencia de la conferencia. El pacto, al que Australia se había opuesto inicialmente, pone fin a meses de bloqueo dentro del grupo regional de la ONU encargado de seleccionar la sede de la próxima cumbre sobre el cambio climático.
Según las normas de Naciones Unidas, la organización de la cumbre de 2026 correspondía al grupo de Europa Occidental y Otros Estados, al que pertenecen tanto Australia como Turquía. Sin embargo, ambos países habían insistido en su aspiración de acoger el evento el próximo año, impidiendo el consenso necesario.
Medios turcos informaron sin embargo que las negociaciones celebradas durante la COP30 en Belém, Brasil, permitieron alcanzar un acuerdo poco habitual: Turquía organizará la conferencia en la ciudad mediterránea de Antalya, mientras que el ministro australiano del Clima Chris Bowen ejercerá como presidente de la COP31 y dirigirá las conversaciones. Además, se llevará a cabo una reunión preparatoria en la región del Pacífico, centrada en la financiación para prevenir el cambio climático y sus consecuencias.
La COP30, inaugurada el 10 de noviembre en Belém, concluye mañana y tanto Turquía como Australia debían cerrar un acuerdo antes del 21 de noviembre: de no hacerlo, Alemania habría tenido que acoger la cumbre de 2026 al ser Bonn la sede administrativa de la Conferencia Mundial sobre el Clima.
“Es una gran victoria para Australia y Turquía”
En declaraciones hechas a la emisora pública ABC Radio Perth, el primer ministro australiano Anthony Albanese confirmó que se había llegado a un acuerdo para que Chris Bowen (ministro de Cambio Climático) “sea el presidente de las negociaciones de la COP”. Albanese explicó que la conferencia será en Turquía y que habrá una reunión en el Pacífico antes de la COP 2026 centrada específicamente en la financiación climática en la región, llamada Fondo de Resiliencia del Pacífico.
“Es una gran victoria para Australia y Turquía”, subrayó. El propio Bowen señaló que Ankara y Camberra debían llegar a un acuerdo para evitar “12 meses sin liderazgo, sin presidente de la COP, y sin ningún plan”: “Sé que algunas personas estarán desilusionadas con el resultado… Otros, no obstante, estarían incluso más desilusionados si hubiéramos ido a Bonn sin un presidente de la COP. Lo que hemos logrado es mejor que eso”.
El compromiso alcanzado ha desatado de hecho críticas en varios países del Pacífico. El ministro de Exteriores de Papúa Nueva Guinea, Justin Tkatchenko, confesó estar “decepcionado con el resultado”, dado que muchas islas de la alianza regional de 18 naciones afrontan un riesgo existencial por el aumento del nivel del mar a causa del calentamiento del planeta, y querían ver a Australia organizando la próxima cumbre.
El acuerdo también rompe con la tradición, ya que los presidentes de la cumbre climática suelen proceder del país anfitrión, y está por ver si el reparto de responsabilidades entre Turquía y Australia dará resultado. Pese a las dudas, los diplomáticos reunidos en la COP30 han valorado el hecho de que se alcanzara finalmente un consenso para organizar la COP31, evitando nuevas demoras y un posible bochorno para el proceso de negociaciones sobre la lucha contra el cambio climático impulsado por Naciones Unidas.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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