El ejército turco bombardeó masivamente posiciones del régimen sirio como represalia. Turquía le ha pedido a Rusia que «se mantenga al margen» ante la escalada bélica en la región.
El ejército turco tomó represalias contra el régimen de Bashar al-Assad, según confirmaron el lunes medios del país euroasiático, después de que un ataque perpetrado por sus fuerzas en la provincia siria de Idlib matase a seis soldados turcos, marcando una escalada en la tensión en la región.
El ataque, que causó la muerte a seis soldados turcos e hirió a otros siete, y que fue confirmado a primera hora del lunes por el Ministerio de Defensa de Turquía, se produjo cuando fuerzas aliadas del régimen sirio bombardearon un puesto de observación del ejército turco al oeste de la ciudad de Saraqib, en la provincia siria de Idlib.
Como consecuencia y a modo de represalia, las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) lanzaron un ataque masivo con misiles (ver video) contra varios objetivos del régimen sirio en Idlib. En un comunicado, las TSK denunciaron que las fuerzas de Assad habían llevado a cabo el bombardeo contra las posiciones turcas a pesar de que se les había advertido de la presencia de soldados turcos y de su ubicación.
«Turquía ha respondido del mismo modo al ataque en Idlib, y continuará haciéndolo», declaró el lunes el presidente turco Tayyip Erdoğan a los periodistas antes de partir en visita oficial para Ucrania. Erdoğan confirmó que la artillería y la aviación turcas habían bombardeado 46 objetivos del régimen en Siria, causando más de una treintena de bajas, y señaló que Turquía le ha pedido a Rusia que «se mantenga al margen» ante esta escalada bélica en Idlib.
El régimen sirio busca tomar Idlib por la fuerza
El ataque contra posiciones turcas se produce en medio de la gran ofensiva lanzada por las fuerzas de Assad y sus aliados iraníes con apoyo de la aviación rusa a pesar del teórico alto al fuego acordado en Idlib entre Turquía y Rusia, pero que el régimen sirio ha ignorado sistemáticamente. Precisamente el sábado el ejército turco había establecido un nuevo punto de observación y había tomado el control de las carreteras a las afueras de Saraqib.
La provincia siria de Idlib, que acoge a unos 3 millones de personas -muchos de ellos desplazados internos del conflicto sirio- y último gran bastión en manos de las fuerzas opuestas al régimen de Bashar al-Assad, vive desde hace meses una creciente escalada bélica, especialmente desde que el pasado 20 de diciembre Assad y sus aliados lanzaran una gran ofensiva sobre las ciudades de Maarat al-Numan y Saraqib.
Pese a que Idlib se encuentra dentro de la «zona de desescalada bélica» acordada en 2018 entre Rusia -aliada de Damasco- y Turquía como paso previo a una salida negociada a la guerra civil en Siria, el régimen de Assad ha ignorado sistemáticamente el acuerdo y ha asegurado que tomará Idlib por la fuerza, pese a los intentos de Ankara por frenar la ofensiva ante el temor a la llegada a su frontera de otros 700.000 refugiados.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





