Con 80.000 personas ya acogidas en campos de refugiados ya atestados y con una comunidad internacional que hasta ahora se ha mantenido al margen, Ankara cree que es hora de que no sólo ella cargue con el peso de la asistencia a los refugiados sirios.
Unos 10.000 refugiados se agolpaban a última hora del lunes al otro lado de la frontera turca esperando entrar en Turquía, que pidió ayuda a la comunidad internacional para afrontar los gastos de alojar y mantener al número cada vez mayor de sirios que huyen de su país, cuyo número sobrepasa actualmente las 80.000 personas.
Superadas por la afluencia de refugiados, las autoridades turcas comenzaron hace una semana a distribuir ayuda humanitaria en la misma frontera y el ministro de exteriores turco advertía por entonces que el país no podría acoger a más de 100.000 personas en su territorio, un número que podría alcanzarse en pocos días de continuar la llegada masiva de ciudadanos sirios que huyen de los combates entre las fuerzas del régimen y los rebeldes especialmente en ciudades como Alepo, la segunda más importante de Siria y situada a menos de 50 kilómetros de la frontera turca.
Actualmente Turquía ha habilitado ya nueve campos para refugiados en varias provincias fronterizas con Siria, incluyendo Hatay, Gaziantep, Kilis y Şanlıurfa. Sin embargo, el flujo de refugiados se ha incrementado de tal forma -el número de refugiados sirios acogidos en territorio turco se ha duplicado en sólo un mes- que ha desbordado las previsiones y todos esos campos se encuentran a plena capacidad. Hasta ahora muchos recién llegados eran alojados en colegios, centros deportivos y dormitorios escolares cercanos a la frontera a la espera de que Turquía construya nuevos campos que incrementen su capacidad hasta las 100.000 personas; pero incluso estos centros han quedado desbordados, y con la proximidad del inicio del curso escolar son una solución meramente transitoria.
Funcionarios del gobierno turco confirmaron el lunes a la prensa que la acumulación de refugiados en el otro lado a la frontera se debe tanto a la falta de espacio en los instalaciones ya existentes como a los controles más exhaustivos que se están practicando a los sirios que cruzan la frontera, ante el temor de que miembros del grupo armado PKK o incluso yihadistas extranjeros puedan entrar en territorio turco mezclados con las personas que huyen de Siria.
Mientras tanto la Media Luna Roja Turca (Kızılay) está entregando ayuda humanitaria a los refugiados que esperan al otro lado de la frontera, que las mismas fuentes esperan que puedan entrar «en un día o dos» una vez esté concluida la construcción de un nuevo campo para refugiados sirios.
Davutoğlu: «La comunidad internacional debe ayudar»
En medio de la cada vez mayor llegada de sirios que huyen de los combates en Alepo y otros lugares de Siria, el ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu urgió el lunes a la comunidad internacional a compartir la «carga» que supone para la capacidad logística y económica de Turquía acoger a decenas de miles de refugiados.
«El aumento en el número de refugiados sirios supone una gran carga para nosotros, y esta carga debería ser compartida por la comunidad internacional. También se deberían revisar las medidas que deberían tomarse ante un posible (aumento del) flujo de refugiados, aunque espero que esto no ocurra», dijo Davutoğlu durante una conferencia de prensa en Ankara.
El ministro de exteriores turco recordó como ya advirtió hace una semana que al ritmo actual Turquía podría quedarse sin sitio para alojar a los refugiados si su número supera los 100.000 y que Naciones Unidas debería autorizar la creación de una «zona de seguridad» dentro de territorio sirio para alojarlos. La cuestión -añadió- será debatida el jueves durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.
Según estimaciones oficiales de Naciones Unidas más de 200.000 sirios han huido de su país hacia otros vecinos como Turquía, Líbano, Jordania o Irak, superando las estimaciones previas de la propia ONU. Más de 80.000 se encuentran ya en suelo turco, aunque las autoridades turcas afirman que la cifra real es mayor ya que miles de sirios con posibilidades económicas han atravesado la frontera turca desde el año pasado por las vías oficiales y se están alojando en hoteles, pisos o incluso casas de amigos en Turquía.
Ankara teme que se repita la situación que durante la Guerra del Golfo de 1991 llevó a unos 500.000 kurdos iraquíes a agolparse en su frontera huyendo del régimen de Saddam Hussein. A estos temores se une una creciente frustración con la comunidad internacional, que considera que no está dando una respuesta adecuada ni rápida al creciente deterioro de la situación en Siria, con la que Turquía comparte más de 900 kilómetros de frontera común. Hasta la fecha el hecho es que, con la excepción de la entrega puntual de algunos envíos de mantas y tiendas, el gobierno turco no ha recibido casi ninguna ayuda humanitaria y ninguna ayuda financiera para atender a las decenas de miles de refugiados que aloja desde hace meses.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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