Una serie de seísmos que se han producido en los últimos días en Gemlik, una importante ciudad portuaria situada en la costa del Mar de Mármara de la provincia de Bursa, al noroeste de Turquía, han vuelto a reabrir el debate sobre un posible traslado de esta ciudad -que cuenta hoy día con más de 100.000 habitantes- después de que hace unos años el gobierno turco ya propusiera un plan para reubicar a la población que, finalmente, no se llevó a cabo.
Entre el 1 y el 2 de julio, Gemlik sufrió hasta tres terremotos de magnitud creciente que alcanzaron los 3,9, 4,2 y 4,3 grados en la escala Richter, pudiendo sentirse incluso en Estambul. Gemlik tiene una población oficial de unos 130.000 habitantes, pero durante los meses de verano el número de residentes en todo el distrito se dispara hasta rondar las 700.000 personas, debido a que muchas acuden a pasar sus vacaciones a sus segundas residencias situadas a lo largo de la costa del Mármara, desde Kurşunlu hasta Narlı: y muchos de estos residentes estacionales han podido sentir también estos sismos.
A la preocupación desatada por esta serie de temblores se han añadido también las serias advertencias lanzadas por varios expertos, como el prestigioso geólogo Naci Görür, quien tras los primeros terremotos en Gemlik afirmó que “hay peligro” de que se produzca un gran seísmo en la ciudad, que podría alcanzar una magnitud de hasta 7,6 en la escala Richter, e insistió en que “Gemlik debe ser trasladado”.
“Tarde o temprano podría ocurrir un gran terremoto que cause daños graves. Se debe prestar la máxima atención a la resistencia ante los terremotos de Gemlik”, escribió Görür en redes sociales, advirtiendo que “se está acumulando energía” en un ramal de la Falla Anatolia Norte que cruza Gemlik.
Un traslado propuesto por primera vez en 2017
En 2017, el gobierno turco publicó un decreto para trasladar la ciudad de Gemlik debido al riesgo de terremoto; se planificó la construcción de nuevas zonas residenciales en zonas elevadas de la ciudad, y demoler los edificios situados actualmente en zonas de elevado riesgo sustituyéndolos por zonas verdes y equipamientos sociales. Los administradores locales determinaron que las mayores zonas de riesgo de la ciudad eran los barrios de Doktor Ziya y Hamidiye, el área en torno a la calle Ilıca y el barrio de Orhaniye, todas ellas en el centro urbano; también se determinó que los cimientos de los edificios en la zona en torno a la calle Kordon -que recorre la costa sur de la ciudad- estaban inundados con agua de mar, según informa el portal de noticias turco Haber Global.
Pese a estas advertencias y a toda la planificación que se llevó entonces a cabo, el proyecto para trasladar Gemlik quedó finalmente aparcado debido a la complejidad del mismo y a disputas sobre el futuro uso de las zonas evacuadas. El anterior alcalde, Mehmet Uğur Sertaslan, consideró el proyecto de trasladar la ciudad a otra ubicación poco realista, y las autoridades se limitaron a poner en marcha un proyecto de “transformación urbanística” en los barrios de Balıkpazarı, Yenimahalle, Orhaniye, Halitpaşa y parte de Cumhuriyet, que a día de hoy aún está pendiente de llevarse a cabo.

El problema principal radica en que todo el centro de la ciudad se asienta sobre una llanura de aluvión: se trata de terreno limoso y arenoso formado por sedimentación fluvial y marina, muy inestable, y que para mayor riesgo se asienta sobre una importante falla tectónica, que constituye una de las principales ramificaciones de la gran Falla Anatolia Norte. Hablamos de un terreno edificado con un total de 320 hectáreas que, según un informe realizado por la Universidad Uludağ de Bursa, presenta un riesgo muy elevado de licuefacción en caso de seísmo.
La conclusión de expertos y autoridades locales es clara: cualquier edificio de varias plantas que se levante en este terreno, sin importar la técnica de construcción que se utilice, presenta un riesgo grave de venirse abajo. El actual alcalde de la ciudad, Şükrü Deviren, habló en declaraciones recogidas por el diario Milliyet de al menos “60.000 personas en peligro” -casi la mitad de la población permanente de la ciudad- debido a la inestabilidad del terreno sobre el que se asientan los edificios en los que viven.
La mitad de los edificios de Gemlik corren riesgo de derrumbe
Pero el problema va aún más allá: el propio alcalde reconoce que al menos la mitad de los 20.000 edificios de Gemlik fueron construidos sin licencia (es decir, son ilegales, aunque posteriormente se les aplicó una “amnistía”), y por tanto carecen de las garantías mínimas de edificación: “Estas personas están viviendo, literalmente, con riesgo para sus vidas. En especial las estructuras en las zonas de costa son muy antiguas, y presentan problemas en el terreno sobre el que se asientan”, admitió Deviren.
Otro obstáculo añadido para un posible “traslado” de la ciudad es la ubicación de las nuevas viviendas: en su momento se habló de construir zonas residenciales en las laderas de las montañas que rodean Gemlik, lejos del valle de aluvión, que cuentan con una sólida base rocosa; pero estas laderas están llenas de olivos dedicados a la producción de aceitunas y aceite de oliva, de los que Gemlik es un importante productor.
“Un día nos levantamos por la mañana y nos enteramos de que Gemlik sería trasladada”, comentó a la prensa un vecino de Gemlik. “Pero no había un consenso social sobre el traslado. Los edificios construidos antes del terremoto de 1999 no cumplen la normativa de edificación contra seísmos, y los vecinos que viven en estos edificios están en serio peligro”, añadió este residente. Muchos de estos vecinos se lamentan ahora de vivir bajo este riesgo: “Sentimos como que podría ocurrir algo en cualquier momento. No confiamos en lo que pasará con los edificios, o en el futuro”, confiesan otros vecinos, quienes aseguran sentir miedo por los nuevos temblores.
“Las casas construidas antes de 1999 y que aún siguen en pie, es por pura suerte”, declaran abiertamente algunos residentes de la ciudad. “Durante años se ha dicho que Gemlik será trasladado, pero no se ha hecho nada concreto. No ha habido transformación urbana, ni preparativos para el traslado”, comentó Hikmet Kabaklı, propietario desde hace 35 años de un café en Küçük Kumla, una zona turística a las afueras de Gemlik. “Somos conscientes del riesgo, pero llevamos muchos años viviendo aquí… ¿A qué otro lugar podemos ir? No hay nada que podamos hacer”, concluyó.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





