numerosas imágenes mostrando diferentes momentos del intento de golpe de Estado en Turquía el 15 de julio de 2016, y en medio al clérigo Fethullah Gülen hablando por teléfono

Se cumplen 10 años del fallido golpe de Estado en Turquía

Turquía recuerda hoy con dolor el décimo aniversario del fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016: una jornada en la que, con ceremonias, actos de recuerdo y concentraciones públicas en las 81 provincias del país y bajo el lema “Nuestra voluntad, nuestra victoria”, se rinde homenaje a quienes murieron haciendo frente a los golpistas.

En la sede del parlamento turco en Ankara, que fue bombardeado durante el golpe, las conmemoraciones incluyeron oraciones por los fallecidos y heridos, ofrendas florales ante el Monumento a los Mártires del 15 de Julio y una exposición digital titulada “15 de Julio: La victoria de la voluntad nacional”. Otras exhibiciones mostraron obras artísticas dedicadas al aniversario y portadas de periódicos publicadas durante el fracasado levantamiento militar

Miles de personas procedentes de toda Turquía viajaron hasta la provincia de Niğde, en el centro del país, para visitar la tumba del suboficial Ömer Halisdemir, cuya intervención durante el intento golpista se considera decisiva para evitar que el levantamiento militar tuviese éxito: Halisdemir abatió al general golpista Semih Terzi e impidió la toma del cuartel general del Comando de Fuerzas Especiales en Ankara por parte de los sublevados, cambiando el curso de los acontecimientos durante la noche del 15 al 16 de julio de 2016. Los visitantes presentaron sus respetos y rezaron ante su tumba en recuerdo de su valerosa acción durante aquel día, que le acabó costando la vida.

En Estambul, las carreteras que conducen al Puente de los Mártires del 15 de Julio fueron cerradas temporalmente con motivo de los actos conmemorativos, que incluyeron una marcha sobre el puente; llamado antes del intento de golpe de Estado “Puente del Bósforo”, este puente fue uno de los principales escenarios de la represión de los militares golpistas entre la noche del 15 de julio y la madrugada del 16 de julio, muriendo aquí 34 civiles por disparos de los soldados apostados en él.

“Hicimos una promesa: no olvidaremos el 15 de julio”

Otra importante ceremonia en esta jornada tuvo lugar en el Cementerio de los Mártires de la Democracia del 15 de Julio, ubicado en Edirnekapı (Estambul); durante el acto, al que asistieron varios ministros y numerosas autoridades, el ministro turco de Comercio, Ömer Bolat, afirmó citado por la agencia de noticias DHA: “Han pasado diez años. Hicimos una promesa: ‘No hemos olvidado el 15 de julio, no lo olvidaremos, no permitiremos que sea olvidado’. Y en efecto, incluso después de 10 años, vemos que la determinación de nuestro pueblo para no permitir que el 15 de julio sea olvidado permanece inquebrantable”. 

“En aquella noche funesta, un puñado de golpistas traidores, junto con los esfuerzos de una organización (FETÖ) cuyas raíces llevan muchos años fuera del país, atacaron nuestra democracia, nuestra voluntad nacional, nuestra patria, nuestra unidad, nuestra fe y nuestra economía. Pretendían someter a nuestro país a tutela, fragmentarlo y entregarlo a la tutela de potencias extranjeras… Pero logramos rechazar y derrotar a estos golpistas traidores que intentaron dar un golpe contra nuestro pueblo”, dijo Bolat.

“Debemos nuestra existencia milenaria en estas tierras a nuestros venerados antepasados, nuestros heroicos mártires y nuestros veteranos”, añadió el ministro, quien señaló además que “la reciente cumbre de la OTAN en Ankara ha demostrado al mundo entero lo respetada, prestigiosa y poderosa que es hoy día la posición de Turquía en el mundo”. 

Erdoğan: “10 años después del golpe, Turquía es ahora más fuerte”

En un artículo escrito con motivo de este 10º aniversario, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan -al que comandos de golpistas intentaron asesinar durante la noche del golpe– describió el 15 de julio como “una gran victoria de la democracia” en la que el pueblo turco defendió su voluntad, la democracia y la independencia. “Han pasado diez años completos desde aquella noche funesta, cuando una gran nación luchó a costa de su vida por su independencia y su futuro”, escribió Erdoğan, subrayando que el pueblo dio “una de las mayores lecciones de la historia” a quienes intentaron ocupar el país y a sus colaboradores. 

Erdoğan recordó que más de 250 personas murieron y cerca de 3.000 resultaron heridas durante el intento de golpe de Estado. “Cada una de estas víctimas es una muestra independiente del sacrificio, el valor y el heroísmo demostrados para proteger la patria, la bandera y la voluntad nacional”, dijo el mandatario turco, destacando que el dolor por lo ocurrido aquel día sigue vivo, pero que Turquía tiene ahora más fuerza, más determinación y está más unida

253 muertos y más de 2.700 heridos, la mayoría civiles que se enfrentaron a los golpistas

El intento de golpe iniciado durante la noche del 15 de julio de 2016 fue protagonizado por una facción minoritaria dentro de las Fuerzas Armadas Turcas, que desplegó tanques y cazas de combate en Ankara y Estambul y atacó instituciones y edificios clave del gobierno, incluyendo la sede del parlamento, en un intento de hacerse con el poder por la fuerza. El levantamiento militar fue sin embargo derrotado después de que miles de civiles salieron a las calles y se unieron a las fuerzas de seguridad para hacer frente a los golpistas. 

Según cifras oficiales, 253 personas fueron asesinadas y más de 2.700 resultaron heridas durante el fallido golpe de Estado en Turquía, principalmente por disparos de los sublevados. Las autoridades turcas responsabilizaron del levantamiento a una secta religiosa que durante años se alió con las instituciones y se infiltró en el gobierno, el ejército, y la judicatura; conocida popularmente como Cemaat (Comunidad) y denominada entre sus seguidores como Hizmet (Servicio), las autoridades turcas la nombraron tras el golpe FETÖ, siglas de Organización Terrorista de Fethullah Gülen, en referencia a su líder: un clérigo turco que vivía en Pensilvania (Estados Unidos) y que murió en el exilio en 2024, entre rumores de demencia senil y de intentos de acabar con su vida, desatándose tras su muerte una fuerte lucha interna por el poder en el grupo. El gobierno turco luchó durante años para que Estados Unidos lo extraditara a Turquía, sin éxito.