Santorini sufrió a última hora de ayer su mayor terremoto hasta el momento, alcanzando una intensidad de 5,3 en la escala Richter y llegando a sentirse en la capital de Grecia, Atenas, y en Izmir (Esmirna), en la costa oeste de Turquía, que ya prepara planes de emergencia ante una posible erupción. El seísmo, que se produjo a una profundidad de 17 km bajo la corteza terrestre, fue seguido dos horas más tarde de otro de magnitud 5.
Según informaron varios medios internacionales, ninguno de los dos seísmos causó heridos o daños de consideración, pero son un recordatorio evidente de que la actividad sísmica en torno a Santorini continúa. Según datos del Laboratorio Sismológico de la Universidad de Atenas, más de 12.800 seísmos han sido detectados en el Egeo entre el 26 de enero y el 8 de febrero en una región comprendida entre las islas de Santorini, Amorgos, Ios y Anafi, que siguen en estado de alerta y donde se han cerrado los colegios.
Estos temblores han provocado a su vez frecuentes corrimientos de tierra y desprendimientos de rocas en los acantilados de Santorini -una isla que es en realidad los restos de una gran caldera volcánica tras una gran erupción ocurrida hace 3.500 años– y se ha podido ver a algunos turistas incautos incluso tratando de sacar fotografías en estos acantilados en medio de los seísmos, poniendo en riesgo su vida.
Los científicos ya no descartan un gran seísmo
Más de 11.000 residentes de Santorini -que tiene unos 15.500 habitantes- han abandonado ya la isla debido a la frecuencia e intensidad de los terremotos. Los sismólogos, que habían comenzado en los últimos días a mostrar cierto optimismo al ver que los sismos disminuían en intensidad, muestran ahora cierta preocupación al ver que están empeorando, y ya no descartan que se produzca un gran terremoto en la región, que no experimentaba un enjambre sísmico de esta intensidad desde que comenzaron a hacerse registros en 1964.
En declaraciones a la cadena pública de televisión ERT, Kostas Papazachos, profesor de sismología en la Universidad Aristóteles de Salónica, dijo que es probable que los seísmos se prolonguen al menos durante gran parte del mes de febrero. “Confiemos en avanzar gradualmente hacia una desescalada. Tenemos que tener un poco de paciencia y esperar”, comentó el sismólogo, que admitió que -contrariamente al discurso que mantenía hasta hace poco la comunidad científica griega- la posibilidad de que se produzca un gran terremoto no ha sido descartada.
Si bien en Grecia la mayoría de expertos atribuyen los enjambres sísmicos que está experimentando Santorini a la tectónica de placas y varias fallas activas en el Egeo, en Turquía son muchos los científicos que están advirtiendo que lo que ocurre en la isla podría anticipar una erupción volcánica. Es un hecho que Santorini se asienta sobre un gran volcán dormido que erupcionó por última vez en 1950, por lo que autoridades y expertos turcos trabajan ya con la hipótesis de qué pasará si el volcán de Santorini entra en erupción, y ya se están tomando medidas ante la posible llegada de un tsunami o de nubes de gases y cenizas a las costas turcas.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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