Rusia acusa a EE.UU. de forzar a Turquía a intervenir en Siria contra el YPG

La segunda fase de la Operación Rama de Olivo, en la que participarán fuerzas especiales turcas entrenadas en guerra urbana, podría empezar en las próximas horas con la apertura de todos los frentes en Afrin.

Estados Unidos no dejó a Turquía más opción que llevar a cabo una operación militar en el cantón sirio de Afrin al entregar armamento pesado al YPG –el brazo armado del PYD, filial siria del grupo terrorista PKK- según declaró esta semana Alexander Venediktov, asesor del jefe del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev.

“Los kurdos (el YPG) recibieron apoyo con armas avanzadas. La entrega de armamento moderno y el apoyo a los sentimientos separatistas entre los kurdos provocó a Turquía a llevar a cabo la operación militar en la región de Afrin, al norte de Siria”, dijo Venediktov a la cadena Ria Novosti, añadiendo que Estados Unidos ha establecido hasta la fecha unas 20 bases militares en territorio sirio controlado por el YPG, al que considera su principal aliado en la región.

Mientras, fuentes de seguridad turcas citadas el jueves por la agencia de noticias estatal Anadolu indicaron que unidades de las fuerzas especiales de la gendarmería y la policía de Turquía han comenzado ya a operar en las áreas rurales de Afrin como parte de la Operación Rama de Olivo que el ejército turco lleva a cabo en la región desde el pasado 20 de enero.

Dichas unidades, que están especializadas en operaciones urbanas y en la guerra de guerrillas, estarían llevando a cabo operaciones de búsqueda en las poblaciones liberadas del control del YPG por el ejército turco y el Ejército Libre Sirio (ELS) en Afrin, añadieron las fuentes bajo condición de anonimato.

Algunas unidades habrían sido también estacionadas en las poblaciones capturadas al YPG para evitar que militantes del grupo armado sirio se infiltren en ellas. Estas fuerzas especiales de la policía y la gendarmería, algunas de las cuales ya han tomado posiciones a las afueras de las localidades de Raju y Yinderes –controladas por el YPG pero asediadas por el ejército turco- jugarán también un importante papel durante el asalto al centro de la ciudad de Afrin, que está previsto que se lance en los próximos días.

Tanto los efectivos de la policía como de la gendarmería cuentan con una amplia experiencia en este tipo de combate urbano –en el que los enfrentamientos se producen cuerpo a cuerpo y casa por casa- como resultado de las operaciones que las fuerzas de seguridad turcas llevaron a cabo entre 2015 y 2016 en varias ciudades del sureste de Turquía contra elementos del PKK.

Actualmente la Operación Rama de Olivo ha conseguido liberar de la presencia del YPG unos 500 kilómetros cuadrados del cantón de Afrin, expulsando a la filial siria del PKK de todas las zonas próximas a la frontera con Turquía; según algunas fuentes, la segunda fase de la ofensiva turca en la región podría ponerse en marcha este mismo jueves e incluiría la apertura de todos los frentes para cercar la ciudad de Afrin, donde se estima que viven unas 100.000 personas.