Decenas de viajeros bloquearon la calle en plena noche y pararon varios metrobuses exigiendo que se les diera servicio. Unas 750.000 personas utilizan a diario este popular transporte, pese a las quejas por la saturación y los accidentes.
Los usuarios del popular servicio de metrobús en Estambul se echaron en la noche del domingo al lunes a la carretera en el barrio de Zincirlikuyu -en el distrito europeo de Şişli– para protestar por los retrasos en el servicio.
Decenas de pasajeros indignados bloquearon en la medianoche del domingo la vía que conecta el Puente de los Mártires del 15 de Julio -que cruza sobre el Estrecho del Bósforo- con el distrito de Mecidiyeköy exigiendo que se les ofreciera transporte, después de ver pasar por la parada varios metrobuses con el cartel de Servis Dışı (Fuera de Servicio).
La protesta, que se inició a las 00:15 de la medianoche, fue creciendo a medida que los pasajeros veían pasar metrobuses vacíos que no se detenían, haciendo que cada vez se acumulasen más personas en la parada.
Los viajeros se echaron entonces a la carretera y decidieron parar a todos los metrobuses que pasaban fuera de servicio, exigiendo a la empresa que les ofreciera un medio de transporte. El incidente se prolongó durante aproximadamente media hora hasta que finalmente aparecieron por el lugar varios metrobuses en servicio que permitieron a los pasajeros poder regresar a sus hogares.
Puesto en marcha en 2007 por las autoridades municipales para tratar de aliviar el siempre problemático tráfico de Estambul, una metrópolis de más de 15 millones de habitantes considerada entre las ciudades más congestionadas del mundo, la red de metrobuses tiene una longitud total de 52 kilómetros y utiliza un sistema de carriles exclusivos y de una sola dirección.
Se estima que unas 750.000 personas utilizan a diario el sistema de metrobús como medio de transporte, en muchos casos para acudir al trabajo o simplemente para recorrer las grandes distancias en la ciudad. Sin embargo la enorme popularidad del servicio han llevado a un aumento de las quejas por la saturación del servicio -a menudo los vehículos viajan atestados de viajeros- así como a una creciente preocupación por el aumento del número de accidentes.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





