Policía turca y manifestantes vuelven a enfrentarse en el Primero de Mayo

Miles de personas convocadas por sindicatos y organizaciones de izquierda trataron de marchar hacia la emblemática Plaza Taksim de Estambul, donde las autoridades turcas impidieron que se celebrase el 1 de Mayo.

La policía turca empleó gases lacrimógenos y cañones de agua para evitar que miles de personas que se manifestaban en Estambul con motivo del Día del Trabajo accedieran a la céntrica Plaza Taksim, escenario de protestas similares el pasado año y que el gobierno había cerrado de nuevo para el 1 de Mayo alegando razones de seguridad.

Tal y como se esperaba, la negativa de las organizaciones sindicales y de izquierda convocantes de las marchas por el Primero de Mayo a concentrarse en las plazas alternativas propuestas por el gobernador de Estambul llevaron a que se produjeran violentos choques en varias zonas del centro de la ciudad, a medida que los manifestantes trataba de acceder a la icónica Plaza Taksim desde distintos puntos de Estambul, ya desde primeras horas de la mañana.

Un amplio dispositivo de seguridad formado por 40.000 policías y que incluía la suspensión de varios servicios de ferry y transporte público entre el lado asiático y europeo de la ciudad -donde se ubica Taksim- había sido desplegado para esta jornada, que comenzó de manera tranquila pero que a poco a poco fue crispándose a medida que distintos grupos trataban de marchar hacia la plaza y la policía recurría a material antidisturbios para evitarlo.

Los choques fueron especialmente violentos en zonas como Beşiktaş, Şişli u Okmeydanı, este último un barrio de Şişli conocido por su activismo de izquierdas y por ser donde residía el joven Berkin Elvan, la última víctima del Gezi Park fallecida hace sólo mes y medio; varios grupos se enfrentaron a los agentes antidisturbios arrojando distintos objetos como piedras, rodamientos, cócteles molotov o incluso material pirotécnico, mientras la policía respondió con cañones de agua y gases lacrimógenos.

En distritos como Şişli los manifestantes arrancaban piedras del pavimento y las aceras para lanzarlas contra la policía, que insistía por megafonía que el acceso a Taksim estaba cerrado y no podían seguir adelante. En el barrio de Okmeydanı las protestas fueron especialmente violentas y un grupo de manifestantes trató incluso de linchar en el suelo a un policía antidisturbios que se había quedado rezagado, y que fue brutalmente golpeado antes de que varias personas los disuadieran y evitaran una tragedia. Muchos de los manifestantes en este barrio corearon eslóganes en recuerdo de Berkin Elvan.

Hubo duros choques en otras zonas de la ciudad próximas a Taksim, donde grupos de manifestantes llegaron incluso a crear pequeñas barricadas antes de ser dispersados por la policía. Entre los numerosos heridos que dejó la jornada -más de medio centenar a primera hora de la tarde- había tanto policías como manifestantes además de algunos periodistas y diputados de la oposición que participaron en las protestas. El número de detenidos se acercaba a los 150 pasadas las 17:00 hora local (16:00 CET), según cifras no oficiales proporcionadas por varias asociaciones.

Tensa calma y problemas de tráfico

Mientras otras zonas de Estambul permanecían en calma pese a los problemas ocasionados en la circulación tanto por las protestas como por el cierre de varias calles aledañas a Taksim por motivos de seguridad. Varios residentes en el distrito de Şişli tuvieron que ser además evacuados de sus viviendas por problemas de asfixia a causa del uso de gases lacrimógenos contra los manifestantes en las calles.

En el lado asiático de la ciudad, en el distrito de Kadıköy, hubo también manifestaciones por el Día del Trabajo convocadas por otros sindicatos que transcurrieron de forma pacífica y sin incidentes de consideración, salvo un hombre que fue detenido cuando intentó desplegar una pancarta a favor del PKK. En contraste Yenikapı, ubicado en el lado europeo de Estambul y una de las zonas autorizadas por el gobernador local para celebrar el Primero de Mayo, el lugar permanecía prácticamente vacío pese a que las autoridades habían dispuesto autobuses gratuitos para acudir al lugar.

Pese al cierre de Taksim, unos doscientos representantes sindicales fueron autorizados como estaba previsto a entrar en la icónica plaza y depositar una corona de flores en recuerdo de las 36 víctimas fallecidas en 1977 durante el llamado «Primero de Mayo Sangriento».

Además de en Estambul, para este día se esperaban otras manifestaciones en más de una treintena de provincias del país, incluyendo la capital turca, Ankara, donde la policía detuvo a una veintena de manifestantes que trató de marchar hacia la céntrica Plaza Kızılay, también bloqueada por las fuerzas del orden.

El presidente turco llama al diálogo

En un mensaje hecho público con motivo de la celebración del Primero de Mayo, el presidente turco Abdullah Gül mostró su confianza en que «se aprendan lecciones» de los sucesos en este día, en una posible alusión a la falta de entendimiento entre gobierno y sindicatos a la hora de lograr un acuerdo sobre la celebración del Día del Trabajo en Estambul.

«Es nuestro sincero deseo que el 1 de Mayo, que en el pasado estuvo de actualidad con recuerdos amargos y tristes e imágenes no deseables, tenga su lugar en los recuerdos como una fiesta que fortalezca la paz laboral y social, y que se hayan aprendido las lecciones debidas», dijo el Presidente de la República.

Gül mostró además su confianza en que los problemas «se resuelvan en el marco de la comprensión mutua, el diálogo y la conciliación, y con la contribución y el apoyo de todas las partes».