La muerte de tres personas a bordo del crucero “Hondius” que atravesaba el Océano Atlántico desde Argentina a causa de un brote de hantavirus ha vuelto a poner sobre la mesa la pregunta de si podría surgir una nueva pandemia. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de un aumento de casos en el barco, los expertos intentan tranquilizar a la población asegurando que este virus no se transmite tan rápido como la COVID-19, aunque sí puede representar un riesgo grave en determinadas circunstancias. Por su parte, varios pasajeros de Turquía, donde el virus fue detectado por primera vez en 1997, han relatado su experiencia tras detectarse el brote a bordo y han criticado la actuación de la tripulación del barco.
La OMS ha confirmado hasta ahora siete casos de hantavirus entre las 147 personas que viajaban en el crucero: tres personas fallecieron, una permanece en estado crítico en un hospital de Sudáfrica y otras tres presentan síntomas leves. Dos de los fallecidos y una de las personas enfermas salieron del barco durante una escala del crucero, incluida una mujer que el 26 de abril viajó en avión hasta Johannesburgo antes de morir, tras el fallecimiento previo de su marido. Las autoridades buscan ahora a decenas de posibles contactos que coincidieron con ella durante el vuelo.
Los pasajeros y la tripulación han permanecido aislados a bordo después de que las autoridades de Cabo Verde prohibieran al crucero MV Hondius atracar en puerto, por lo que finalmente fue desviado hasta el Puerto de Granadilla, al sur de la isla española de Tenerife, en el archipiélago de Canarias, a donde está previsto que llegue el 9 de mayo. Si bien inicialmente el plan era que el barco atracara en el puerto y que los pasajeros desembarcaran para ser trasladados a sus países de origen, la oposición del gobierno canario ha llevado a que finalmente el MV Hondius no atracará, solo fondeará en el puerto tinerfeño pero sin tocar tierra, en un intento de reducir así el riesgo de contagio.
La tripulación del barco no tomó las precauciones necesarias
El youtuber turco Ruhi Çenet es uno de los dos ciudadanos turcos que viajaban en el crucero MV Hondius donde se detectó el brote. “Cuando murió uno de los pasajeros pensé que era por las condiciones del océano. Sin embargo, la situación era mucho peor de lo que imaginábamos. Bajé del barco el día 24 y el crucero continuó otros 11 días hasta su destino final. Solo un día después de que yo me marchara, la esposa del fallecido y otra persona también murieron, y se descubrió que la causa era el hantavirus, transmitido por roedores y sin tratamiento disponible en el barco”, explicó en un vídeo, según informó el diario turco Hürriyet.
Çenet, que aseguró encontrarse en buen estado de salud tras haberse sometido a un análisis de sangre, criticó la gestión que se hizo de la situación por parte de los responsables del crucero y la reacción inicial de la tripulación ante el problema: “La dirección del barco no se tomó en serio la posibilidad de que esta situación estuviera causada por una enfermedad infecciosa tras la primera muerte, e hicieron un comunicado diciendo que ‘no hay riesgo de epidemia’. Sin embargo, debieron aplicar una cuarentena desde ese momento (tras la primera muerte). Pero eso no ocurrió. La gente siguió juntándose, se celebraron actividades en grupo y se compartieron comidas”.
“Estamos bien. Navegamos hacia las Islas Canarias”
El observador de aves y experto en fauna salvaje Emin Yoğurtçuoğlu es otro de los pasajeros turcos del crucero, que continúa aún hoy en el barco: “Estamos bien, todos están bien. Ahora mismo nadie está enfermo, no hay nuevos casos ni cuarentena. No tenemos miedo. Todos en el barco cuidan unos de otros, todo está bien. Gran parte de lo que se dice sobre este virus es una exageración. Ahora mismo nos dirigimos hacia las Islas Canarias. Espero que dentro de unos días, cuando bajemos sanos y salvos de este barco, pueda contaros más. Por favor, mantenednos en vuestras oraciones”, dijo en un mensaje publicado en redes sociales.
En su mensaje, Yoğurtçuoğlu explicó además que supo por primera vez lo que era un hantavirus el pasado mes de febrero, cuando el oscarizado actor Gene Hackman y su mujer Betsy Arakawa murieron. De esta forma se refería a la muerte de Arakawa, de 65 años, que falleció por un fallo respiratorio relacionado con el virus, mientras que Hackman murió una semana después por un fallo cardíaco debido a la falta de atención -sufría de Alzhéimer en un estado avanzado- y de medicación. En la mansión de la pareja se encontraron nidos de ratas y varios roedores muertos que pudieron contagiarles el virus.
¿Es peligroso el virus?
A partir de los últimos datos dados a conocer por la OMS, y tras el seguimiento de la situación de los pasajeros a bordo del barco, millones de personas en todo el mundo han comenzado a preguntarse cuál es el riesgo de propagación del virus y si estamos ante una posible nueva pandemia mundial.
El virólogo turco Semih Tareen, conocido en redes sociales como #virusphantom, descarta sin embargo ese escenario: “No hay necesidad de entrar en pánico. No viene una nueva pandemia. Turquía no afronta un riesgo extraordinario. Los casos del barco están causados por Andes virus, una subvariante del hantavirus. Es el único tipo de hantavirus que puede transmitirse entre personas, aunque es raro. Esto me resulta interesante como virólogo precisamente porque es un caso muy poco habitual, pero no hay motivo para tener miedo. No es como la COVID-19. Además, el riesgo de contagio por hantavirus ya existe en Turquía”, señaló.
Según explicó Tareen, el hantavirus es uno de los virus más mortales que existe; se transmite a través de mordeduras o arañazos de roedores infectados, o bien a través de partículas presentes en orina, heces o saliva que quedan suspendidas en el aire y son inhaladas.
“Imaginemos que estás limpiando un granero o un jardín y hay excrementos secos de ratón en el suelo, y los barres: es posible que el virus entre en contacto con el polvo que se levanta en el aire (y lo aspires). Es más habitual en zonas boscosas, terrenos agrícolas, viñedos y jardines, que en las ciudades. Por lo tanto, en nuestro país ya existe un riesgo. Los trabajadores forestales, quienes se dedican a la agricultura o la ganadería, aquellos que viven en pueblos… son grupos de riesgo. No es un virus nuevo. Se estima que se producen unos 200.000 contagios al año. La tasa de mortalidad es del 60%, y, lamentablemente, no existe tratamiento específico”, añadió el experto.
“El periodo de incubación del virus suele ser de entre 2 y 4 semanas, pero puede prolongarse hasta las 8 semanas. El brote de 1996 en Argentina fue el primer caso demostrado de transmisión de este virus entre humanos. De hecho, debe su nombre a la cordillera de los Andes de ese país. Es una enfermedad común en Sudamérica, y este barco también zarpó de Argentina. Los pasajeros participaron en actividades de observación de la naturaleza y la fauna silvestre. Aún no se sabe con certeza, pero es posible que hayan entrado en contacto con hábitats de roedores. Identificar a las personas infectadas es relativamente fácil: el virus se puede detectar fácilmente con un análisis de sangre. Desde una perspectiva de salud pública mundial, el riesgo de una epidemia es bastante bajo”, concluyó.
“Sería un error creer que no puede propagarse rápidamente como el COVID”
Los especialistas en la materia destacan dos aspectos clave de la situación actual: el primero es que el hantavirus no se considera un virus con la capacidad de propagación del SARS-CoV-2, el virus causante de la COVID-19. La OMS asegura que, por el momento, no existe ninguna situación que justifique declarar una alerta de pandemia global. Sin embargo, los expertos en enfermedades infecciosas recuerdan que, aunque rara, la transmisión entre humanos puede producirse, especialmente en variantes pulmonares del virus como parece ser la que se ha propagado por el crucero en cuestión, por lo que no debe considerarse que el riesgo es cero.
Es lo que sostiene una especialista en enfermedades infecciosas, la doctora turca Sıla Akhan, quien en declaraciones recogidas por medios turcos explicó que el hantavirus se transmite principalmente al inhalar aire contaminado con orina, heces o saliva de roedores. Algunas variantes afectan a los riñones, mientras que las detectadas en América pueden causar daños pulmonares graves.
Akhan ha subrayado que se trata de una infección conocida desde hace muchos años, y que si bien presenta una tasa de contagio baja, no debe subestimarse el riesgo: “No es un virus nuevo que se propague tan rápido como la COVID. Sin embargo, sería un error ignorar por completo su potencial”.
Antecedentes de contagios y muertes por hantavirus en Turquía
Turquía registró por primera vez contagios por hantavirus en 1997, cuando se identificaron casos en personas ingresadas por insuficiencia renal en la región del Egeo, concretamente en la provincia de İzmir (Esmirna), según indican algunos estudios. En años posteriores se registró un número limitado de contagios, principalmente en la región del Mar Negro (provincias de Bartin y Zonguldak), donde el virus reapareció en 2009 contagiando a una docenas de personas.
Según muestran informes, la oleada iniciada en febrero de 2009 causó al menos una muerte en Turquía: se trató de un paciente varón de 22 años que ingresó en el Hospital Público de Silivri (Estambul) en marzo de 2010 con síntomas de fatiga, dolor difuso, náuseas y vómitos. Aproximadamente dos horas después del ingreso, aparecieron erupciones equimóticas -manchas en la superficie de la piel al romperse los vasos sanguíneos- en las extremidades superiores, que acabaron extendiéndose a otras zonas. El joven experimentó un rápido empeoramiento y falleció dos días después de ingresar en la UCI, a donde entró apenas pudiendo hablar. Sin embargo, no consta que hubiese viajado o que hubiese estado expuesto a roedores.
Si bien por ahora las autoridades sanitarias internacionales evitan hablar de una “nueva pandemia” como la del coronavirus, el caso ocurrido con los pasajeros contagiados a bordo del crucero “Hondius” a vuelto a situar el foco mundial en el hantavirus, su elevada mortalidad y su riesgo de propagación, especialmente tras haberse revelado la falta de protocolos adecuados a bordo del barco una vez se produjo la primera muerte, y que unas treinta personas del crucero desembarcaron del navío el pasado 24 de abril en la isla de Santa Elena, entre ellos dos holandeses que acabaron falleciendo a causa del virus. Los próximos días serán, por tanto, clave para determinar si aparecen nuevos casos en otras partes del mundo y hasta qué punto nos enfrentamos a una nueva amenaza para la salud mundial.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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