Papandreu pide a los griegos su apoyo para evitar una situación »catastrófica»

El primer ministro griego Yorgos Papandreu pidió el domingo a sus ciudadanos que apoyen las drásticas e impopulares reformas económicas para poder optar a la ayuda financiera del FMI.

El primer ministro griego Yorgos Papandreu pidió el domingo a sus ciudadanos que apoyen las drásticas e impopulares reformas económicas para poder optar a la ayuda financiera del FMI y la UE, o de lo contrario el país afrontará una situación que calificó de «catastrófica».

En un discurso ante el parlamento, asediado por las huelgas y las manifestaciones multitudinarias casi continuas en Grecia, Papandreu apeló a la unidad ante la grave crisis que afronta su país, del que dijo se encuentra en una situación crítica y a punto de agotar sus reservas si no recibe nuevas ayudas de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

«Las consecuencias de una súbita bancarrota, o la salida de Grecia del euro, serían inmediatamente catastróficas para nuestros hogares, los bancos y la credibilidad del país», dijo Papandreu, que optó en los últimos días por una completa renovación de su gabinete de gobierno en un intento de salir de su creciente aislamiento, incluso ante los miembros de su propio partido PASOK, que comienzan a sentir la presión de la calle ante los drásticos recortes de gasto público, privatizaciones y subidas de impuestos que Atenas debe afrontar si quiere ganarse la confianza de sus prestamistas internacionales.

«Queremos un voto de confianza (para el nuevo gobierno), no porque estemos buscando chivos expiatorios… sino porque queremos llevar a cabo acciones e iniciativas políticas para que Grecia no dependa de más prestamistas en el futuro», dijo Papandreu. «Mostrar que estamos divididos no ayudará en nada», agregó el primer ministro griego, que señaló que las protestas no hará que las exigencias del FMI y la UE cambien.

La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional exigen el nuevo plan de reformas a cambio de la posibilidad de que Grecia opte a un nuevo fondo de rescate por valor de 120.000 millones de euros que Grecia va a necesitar para pagar sus cuentas hasta 2014. Los socios europeos de Atenas decidirán en julio si aprueban el nuevo paquete de ayudas ante el temor de que la incertidumbre se extienda a otros países y amenace la estabilidad del euro, pero para ello Grecia debe aprobar antes de que acabe junio las nuevas medidas de ajuste. Si no lo hace, el país afrontará una bancarrota por falta de fondos, no podrá pagar su deuda y tampoco acudir a los mercados internacionales para financiarse, ya que los inversores desconfían y exigen elevados intereses.

Sin embargo el llamamiento a la unidad de Papandreu parece haber surtido poco efecto entre la población griega. Por el momento los manifestantes han anunciado que seguirán con las protestas, y los sindicatos ya están planeando nuevas huelgas en los próximos días para impedir que el parlamento apruebe los nuevos recortes.