LAS ÚLTIMAS DETENCIONES RELACIONADAS CON EL CASO ERGENEKON HAN VUELTO A REABRIR LA POLÉMICA Y A SACAR A LA LUZ LOS PLANES DE ESTA RED ULTRANACIONALISTA
Las importantes detenciones realizadas el pasado miércoles en el marco de la investigación sobre el caso Ergenekon han causado, como viene siendo habitual, reacciones dispares en Turquía entre aquellos que piensan que el caso es vital para desentrañar las redes mafiosas y antidemocráticas del llamado \»estado profundo\», y la de aquellos que acusan al gobierno de utilizar la investigación para acabar con sus rivales, encabezados sobre todo por el principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP).
Varios generales retirados así como otros miembros en activo del ejército fueron detenidos el miércoles 7 de enero junto con una treintena de personas como parte de la investigación en marcha sobre el grupo ultranacionalista conocido como \»Ergenekon\», entre los que se encontraban también muchos ex funcionarios públicos. Muchos de los ex generales detenidos esta semana, que estaban en activo durante los años 90, son conocidos por haber tomado parte activa en el llamado \»golpe virtual\» del 28 de febrero de 1997, en el que el ejército, sin llegar a usar la fuerza, obligó al entonces gobierno de coalición a dimitir.
Tras las nuevas detenciones, el líder del CHP Deniz Baykal convocó rápidamente una rueda de prensa en la que dijo que las detenciones tenían una motivación política y que formaban parte del intento del gobierno del AKP por \»cambiar el régimen\», en alusión al discurso que mantiene el principal partido de la oposición turca sobre que el gobierno del primer ministro Erdoğan pretende acabar con el laicismo en Turquía a causa de sus raíces \»islámicas\». Ese mismo miércoles por la tarde, el Estado Mayor Turco convocó también una reunión urgente de seis horas de duración de la que sin embargo no salió ningún comunicado oficial.
Un zulo lleno de armas y nuevos asesinatos planeados
Dos días después de las últimas detenciones, la policía turca descubría el viernes en Ankara un zulo con abundante munición, armas y explosivos, en el marco de la investigación puesta en marcha contra el grupo ultranacionalista Ergenekon. Armas, lanzallamas y granadas de mano fueron encontradas enterradas bajo tierra en las afueras de la ciudad. Las fuerzas de seguridad turcas, que creen que podrían haber sido enterradas hace cuatro años, está llevando a cabo nuevas excavaciones en diversas zonas de la capital turca para determinar si existen más zulos.
El zulo fue descubierto en el distrito de Gölbaşı, situado al sur en las afueras de la capital turca, gracias a una búsqueda puesta en marcha por la policía turca basándose en un mapa que fue encontrado en la vivienda de İbrahim Şahin, ex jefe de la Unidad de Operaciones Especiales del Departamento Nacional de Policía. Şahin fue detenido el miércoles junto con otras 36 personas acusadas de pertenencia al grupo ultranacionalista Ergenekon, una red clandestina sobre la que actualmente se desarrolla un juicio en Estambul en la que 86 personas -por ahora- están acusadas de varios asesinatos y de conspirar para derrocar al gobierno.
En total, treinta tipos diferentes de explosivos y bombas, así como armas ligeras y anti-tanque, fueron halladas enterradas bajo tierra en Gölbaşı. Según las cifras aportadas inicialmente por la policía turca, había abundante munición para pistolas de 9 milímetros, dos armas anti-tanque, 10 granadas de mano con el número de serie borrado y otras 10 bombas de humo de color, utilizadas habitualmente para el entrenamiento militar. A todo ello hay que sumar explosivos plásticos, minas, y otros materiales que la policía aún debe analizar, si bien no se descartan nuevos hallazgos ya que las excavaciones aún no han concluído.
Las excavaciones en el distrito de Gölbaşı se iniciaron el jueves 8 de enero, un día después de la detención de Şahin. Además se han puesto en marcha otras en los distritos de Bala, Mamak, Emek, Beştepe, Saklıbahçe y Atatürk Orman Çiftliği, donde la policía no descarta encontrar nuevos zulos siguiendo las pistas aportadas por la investigación.
La operación que concluyó con las detenciones del pasado miércoles día 7 comenzó cuando en una conversación telefónica, Şahin -cuyo teléfono había sido pinchado por la policía hacía dos meses- dió la orden para que se terminasen los preparativos para asesinar a varios líderes de la comunidad armenia en la ciudad oriental de Sivas. Otras doce personas fueron detenidas en esa ciudad durante la jornada del miércoles. La policía encontró además pruebas de que el grupo estaba planeando a destacadas figuras de la política y la sociedad turca, entre ellas al primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan, el ex jefe del Estado Mayor Turco Yaşar Büykanıt, al jefe de la Unidad de Inteligencia del Departamento de Policía Ramazan Akyürek, al conocida periodista Fehmi Koru, al novelista y premio Nobel turco Orhan Pamuk, así como a varios políticos, entre los que se encontrarían miembros del partido pro-kurdo DTP.
Polémica por las últimas detenciones
Un día después de las últimas detenciones relacionadas con el caso Ergenekon, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Turco, el general İlker Başbuğ, visitó al primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan y al Presidente de la República, Abdullah Gül. Si bien no se emitió ninguna declaración oficial de ninguna de las dos reuniones, todo apunta a que el tema principal de discusión en ellas fueron las detenciones acaecidas el miércoles, entre las que había varios ex generales y miembros de las fuerzas armadas turcas. Según aseguraban ayer varios rotativos turcos, el general Başbuğ habría pedido un trato especial para los miembros del ejército, de modo que estos fueran \»invitados\» a la oficina del fiscal del caso y no detenidos y puestos bajo custodia policial. Las mismas fuentes aseguran que Başbuğ habría pedido que los ex generales Hurşit Tolon y Şener Eruygur -ambos detenidos el año pasado en el transcurso de la investigación sobre el grupo Ergenekon y actualmente pendientes de juicio- fueran puestos en libertad bajo fianza, ya que por ahora permanecen en prisión a la espera de juicio.
Por su parte el ministro de justicia turco, Ali Şahin, quiso responder a las acusaciones del principal partido de la oposición (el CHP) en las que este aseguraba una vez más que la investigación sobre Ergenekon no era más que una \»caza de brujas\» contra la oposición al gobierno. Deniz Baykal, líder del CHP, aseguró en sus declaraciones que la operación Ergenekon era una venganza islamista contra la República laica y sus defensores. El ministro Şahin calificó estas declaraciones de irrespetuosas diciendo \»Presentar a nuestros fiscales y jueces a causa de sus actividades como que están \»saldando cuentas con la República\» es la mayor forma de falta de respeto que puede ser presentada a las instituciones judiciales\», dijo el ministro, que pidió a todo el mundo que evitase hacer cualquier comentario cuestionando la imparcialidad del poder judicial.
Una polémica necesaria e inevitable
A pesar de estas y otras reacciones, algunos analistas consideran la polémica que surge con cada nueva detención del caso Ergenekon como un mal necesario e inevitable. \»Ergenekon ha causado naturalmente divisiones\», dice Ümit Kardaş, un fiscal del ejército ahora retirado, que considera que la intención de algunos grupos que están atacando constantemente la investigación es claramente influir y presionar a los jueces. \»Y no sólo a los jueces, sino también socavar el apoyo y la aceptación social al caso. No es un proceso fácil, pero Turquía tiene que hacer esto para que las fuerzas armadas y la burocracia aprendan cuales son sus límites\».
Para Mehmet Elkatmış, antiguo responsable de la Comision Parlamentaria de Derechos Humanos, declaraciones tales como las de Deniz Baykal -quien siempre defiende a los detenidos en las investigaciones sobre Ergenekon- o determinados actos llevados a cabo por instituciones judiciales -como una reunión urgente celebrada el miércoles por la Corte Suprema de Apelaciones, la misma que quiso ilegalizar el verano pasado al partido AKP, que gobierna con mayoría absoluta en Turquía-, están fomentando el desconcierto y son un intento de politizar e influir en el caso, y de asegurarse que finalmente no haya ninguna sentencia y todo siga igual. No sería la primera vez que procesos similares en Turquía han acabado con absoluciones por la presión de determinadas instancias judiciales o militares. \»Esto es exáctamente lo que ocurrió en el caso Şemdinli, y aquello quedó en nada\», dice Elkatmış refiriéndose a uno de esos procesos, ocurrido en 2005, en el que varios militares acusados acabaron absueltos por la presión que ejerció el ejército sobre los jueces del caso. Sin embargo, parece que esta vez podría ser distinto, sobre todo porque ahora Turquía cuenta con un gobierno fuerte y una presión social que lo respalda y que pide que se acabe con esas viejas prácticas del \»estado profundo\». \»Si Turquía no acaba con estas estructuras, continuará siendo un país de relaciones turbias y detestables\», concluye Elkatmış.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





